River dejó pasar una chance increíble en el que fue el partido con mejor rendimiento en ofensiva del campeonato. En el Monumental le ganaba 3-1 a Newell’s, pero se descuidó y terminó empatando 3-3. El equipo de Matías Almeyda todavía no ganó en su cancha en el torneo Inicial, mientras que los de Martino quedaron como únicos escoltas de Boca, el líder.

El partido no comenzó bien para River en su propia casa. Primero, al minuto de juego, Leonel Vangioni tuvo un mano a mano con Marcelo Barovero y lo desperdició al no encontrar el perfil ideal para definir. El que no dejó pasar su chance fue Pablo Pérez a los 11. El mediocampista aprovechó un rebote del arquero, tras un fuerte disparo de Ignacio Scocco y tras empujarla casi en la línea, marcó el 1-0 para los de Martino.

Golpe a la ilusión de River, que estrenaba camiseta y también tridente ofensivo, con la inclusión de Rodrigo Mora, para jugar con David Trezeguet y Rogelio Funes Mori en la delantera.

Pero fueron justamente ellos los que dieron vuelta la historia. Mora peinó un centro desde la izquierda y Trezeguet, entrando por el segundo palo, hizo una maniobra en el aire para clavar, con su derecha, el empate ante un Guzmán que nada pudo hacer. Y dos minutos más tarde, a los 22, el uruguayo engañó al arquero con un centro que se metió por el primer palo. River sensación.

Esa ráfaga de goles, River quiso extenderla a lo largo del primer tiempo y casi lo consigue. Con juego y mucho vértigo en ofensiva, arrinconó a Newell’s y si no llegó al tercero fue por mala puntería o por las manos del arquero visitante.

Se lo perdió Rogelio a los 27. Mora tampoco pudo a los 36 y Maidana desperdició su cabezazo a los 37. Un minuto después, Guzmán le atajó un tremendo derechazo a Ponzio que se metía en el arco de Newell’s. Era todo del Millonario, al igual que en el comienzo del segundo tiempo.

Y parecía que el resultado apuntaba a una goleada. Rogelio Funes Mori sacó un bombazo a los 21 y Guzmán no pudo hacer nada para que la historia quede 3-1. Pero hubo un revés sorpresivo para el equipo de Almeyda.

A los 24, Carlos Sánchez le quiso bajar una pelota a Barovero y en su intento metió el brazo. Penal cobrado por Vigliano y gol de Ignacio Scocco para aliviar el cachetazo que se estaba comiendo Newell’s en el Monumental. Pero ese gol fue una inyección letal para River. Porque la Lepra se agrandó y rápidamente llegó al empate.

Scocco, otra vez, encontró una pelota suelta dentro del área rival y sacó un derechazo que se metió sin pedir permiso en el arco de River. Increíble 3-3 de Newell’s, que se llevaba mucho más de lo que merecía. Pero así es el fútbol.

En los último 20, Almeyda movió el banco, metió a Villalva y a Lanzini, pero no pudo volver a ser el de la primera hora de partido. Finalmente fue empate y desilusión para un equipo que mereció ganar y todavía sigue sin hacerlo en su estadio, ante su gente, que esta vez, aplaudió.

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