Son un grupo de ex combatientes de las guerras de Irak y Afganistán que sufrieron amputaciones en combate. Se sienten preparados para poder afrontar la carrera y buscan llegar a la meta pese a su discapacidad

Un grupo de asistencia del Race 2 Recovery sufrió anoche un grave accidente a 10 kilómetros de la frontera entre Perú y Chile, que dejó dos víctimas fatales y por lo menos siete heridos cuando la camioneta en que viajaban impactó de frente con un taxi en circunstancias que aún se investigan.

Las pintorescas camionetas blancas del conjunto inglés representan a un equipo integrado por ex combatientes de las guerras de Irak y Afganistán que sufrieron amputaciones en combate.

A pesar de su discapacidad, ellos no se sienten disminuidos para poder afrontar el Dakar y llegar a la meta en Santiago de Chile el próximo 20 de enero. Los pilotos decidieron afrontar esta competencia porque es un desafío en el cual no existen categorías especiales y pueden sentirse igual al resto de los competidores.

Uno de los tripulantes del equipo es el ex paracaidista Tom Neathway, quien fue víctima de una trampa, por lo que sufrió la amputación de sus dos piernas y de un brazo.

“Es mi mayor desafío desde que me hirieron. Va a ser difícil pero nuestro costado militar debería ayudarnos, estamos acostumbrados a las condiciones difíciles, al calor. Soy completamente capaz de hacer pozos en la arena. Mi único temor es la adaptación de la prótesis al medio ambiente, al entorno, tengo que evitar absolutamente las infecciones”, dijo antes comenzar la carrera.

El proyecto fue idea de Tony Harris, quien perdió una pierna en Afganistán en el 2009, y se encargó de armar el equipo para esta aventura. “Al principio buscaba un deporte donde no nos coloquen en una clase ‘inválidos’ y también quería poder implicar a todo un equipo, a la vez en la preparación y en la carrera”, señaló.

Para poder formar parte de la competencia este grupo de personas diseñó equipamiento que los ayude a compensar nuestra invalidez.

Otro de los pilotos es el norteamericano Mark Zambon, un desactivador de minas de la Marina al que le amputaron sus dos piernas en enero de 2011, quien ya escaló el Kilimanjaro solo con la fuerza de sus brazos.

“El Dakar es un desafío fenomenal, que nos hará crecer como individuos y que va a crear vínculos entre nosotros ya que para llegar se necesitará una implicación total”, concluyó.

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