Lázaro Báez, Juan Suris y Leo Fariña

Lavado de dinero. Cocaína. Facturación apócrifa. Farándula y poder. El caso Suris tiene todo. En las últimas horas, Infobae pudo confirmar que la Justicia bahiense está siguiendo todas las puntas posibles para poder determinar la verdadera conexión entre el empresario narco Juan Ignacio Suris y el controvertido Leonardo Fariña. Según fuentes judiciales, y de acuerdo a lo que se desprende de las escuchas telefónicas, Fariña y Suris habrían intentado realizar operaciones irregulares de lavado de dinero mediante la utilización, entre otros mecanismos, de facturas truchas. Ahora, lo que se intenta confirmar es la posibilidad de que Suris haya funcionado como usina de facturas truchas para eventuales clientes de Fariña, entre ellos, el empresario santacruceño Lázaro Báez. Todo esto ya está siendo analizado en la Justicia.

La información que aparece es intrigante. La familia Suris sabía de mecanismos irregulares para ocultar ganancias ilegales. En agosto de 2013, el núcleo duro del clan Suris fue procesado por integrar una banda dedicada a vaciar empresas y evadir impuestos. Procesados por el delito de “asociación ilícita fiscal”, Luciano Gabriel Suris (en carácter de jefe), su hermana Florencia y sus padres Elba Tablar y Alberto Suris quedaron procesados. ¿Cuál era la estrategia? Crear empresas fantasmas para evadir impuestos. Entre ocho empresas, los Suris facturaron más de 10 millones de pesos. Sin embargo, nunca declararon absolutamente nada ante la AFIP. Incluso, muchas de esas empresas luego terminaron en manos de indigentes. El propio Suris tiene una causa por evasión con las mismas características: adulteración de facturación para evadir IVA. Las líneas de investigación empiezan a determinar que el trabajo hormiga de Suris lo llevó a meterse en el negocio narco. Fuentes con acceso al expediente judicial le explicaron a Infobae que Báez no está ni mencionado en la causa, pero confirmaron que la investigación derivó en puntas que siguen esta hipótesis.

En varios reportajes, Fariña confirmó que el trabajo que intentó realizar con Suris era el de “sanear” un fideicomiso quebrado para obtener un rédito económico de esa operación. Hasta ahí, todo legal, pero de acuerdo a las escuchas con más de dos mil horas grabadas, las operaciones entre ambos no eran tan claras. Se confirmó que desde el 2008 en adelante, Suris depositó en distintos bancos más de 14 millones de pesos. Algo extraño para un hombre que reporta en la base de datos del Banco Central 234 cheques rechazados por un monto total cercano al millón y medio de pesos, además de contar con la calificación de “moroso incobrable” por apenas 35 mil pesos, un monto pequeño para las abultadas sumas de dinero que llegó a controlar. Todas estas alarmas son las que lo llevaron a la cárcel y terminaron abriendo su verdadera fuente de financiamiento: drogas. Ayer, la Justicia libró un oficio a la AFIP para que especifique cada una de las cuentas, bancos y sus respectivos movimientos.

¿Por qué aparece el nombre de Lázaro Báez? La primera causa vinculada al empresario santacruceño que llegó a la Justicia fue por facturas truchas, cuando los investigadores de la AFIP hallaron talonarios por 495 millones de pesos. Una estrategia financiera de estafa al fisco que se concretó entre 2001 y 2007, en manos de los contadores de Gotti S.A, la constructora que forma parte del pool de empresas de Lázaro Báez, las dueñas absolutas de la obra pública K. Si bien esa causa fue anterior a la relación Fariña-Báez, las operaciones con facturación irregular continuaron, entonces lo que intentará saber la Justicia es si Fariña utilizó a Suris como su proveedor de facturas truchas que luego terminaron en manos de empresarios que trabajaron con el ex marido de la vedette Karina Jelinek.

Gotti no fue la única que llegó a los Tribunales de Comodoro Py. A las constructoras Palma y Gancedo, también con vinculaciones con Báez, se les descubrieron operaciones con facturas truchas. Palma está comandada por Diego Palleros, hijo del traficante de armas del mismo nombre y cuñado de Lázaro. Ambos también crearon la constructora Badial.

Los cálculos son rotundos. De esos 495 millones facturados de manera apócrifa por Gotti, se desprende que hubo una evasión de 125 millones en IVA y otros 120 millones en ganancias. Los archivos en Comodoro Py quedaron cajoneados, luego de la implementación de la moratoria fiscal, que permitió, entre otras cosas, que la constructora santacruceña admitiera haber utilizado ese mecanismo de defraudación. Todos estos expedientes son los que alertan ahora a la Justicia, para determinar el verdadero lugar de Fariña en el mundo Suris.

Otras de las puntas es la que busca saber quién era el encargado de lavar el dinero que el bahiense obtenía de la venta de drogas. A cada minuto, el emporio que supo formar Suris se desmorona como una casa de naipes.

Fuente: Infobae

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