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Transcurrían 27 minutos del segundo tiempo del partido que disputaban Rosario Central y River, cuando las miradas de todo el ‘Gigante de Arroyito’ no estuvieron en los jugadores de ambos equipos. ¿Qué sucedió? Un perro se convirtió en el principal protagonista.

Como primera medida, hizo sus ‘necesidades’ en pleno campo de juego, ante la ‘ovación’ de todo el estadio. Y luego, cuando intentaban sacarlo del césped, el canino intentó morder al árbitro del encuentro, Fernando Rapallini, algo que finalmente no sucedió.

Unos minutos después, Jesús Méndez lo agarró y, junto a algunos colaboradores y policías, lo sacaron de la cancha.

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