River - Newells

Luego de la histórica victoria en “La Bombonera”, River recibió a Newell’s en el Antonio Vespucio Liberti con el afán de extender su fiesta y seguir de cerca a Colón, único líder del Torneo Final. El envión anímico que significó la hazaña conseguida en el Superclásico fue esencial para enfrentar a un complicado rival, que además de soñar con la Copa Libertadores, también deposita sus esperanzas en el campeonato doméstico.

El emotivo sonido de las estrofas del himno nacional fue un condimento extra a un espectáculo que comenzó con un ritmo vertiginoso. Los de Núñez salieron a buscar el arco opuesto a través de las proyecciones de Leonel Vangioni y Carlos Carbonero.

Con tan solo ocho minutos transcurridos, el “Millonario” abrió el marcador gracias a una notable intervención del volante colombiano. El ex Arsenal recuperó una pelota en la mitad de la cancha, se asoció con Fernando Cavenaghi, Daniel Villalba y Ariel Rojas, y concluyó la acción después de capitalizar el rebote que dejó Nahuel Guzmán. El 1 a 0 tempranero le brindaba un excelente panorama al combinado de Ramón Díaz.

El segundo grito de la noche pudo haber llegado en los pies del capitán, pero el delantero con pasado en el Pachuca de México no supo definir ante la salida del arquero visitante. Sólo por el defectuoso disparo del “Torito” el club de la “Banda” no estiró la ventaja.

En tanto, es de destacar los problemas que se le presentaron a Alfredo Berti. La lesión de Lucas Bernardi en la primera media hora obligó al entrenador a enviar a la cancha a Ever Banega. La preocupación “leprosa” no sólo se basó en la dificultad del cotejo en el “Monumental”, sino que el volante central generó una gran incógnita para su próximo compromiso frente a Rosario Central.

Unos instantes previos al entretiempo, Manuel Lanzini despertó suspiros en los hinchas que se ilusionaban con el notable andamiaje ofensivo. La velocidad del “Keko” sirvió para que Cavenaghi choque con Guillermo Ortíz y el “Lobo” Ledesma asista a “Manu“, quien desparramó a Víctor López y Guzmán con un enganche exquisito. Por desgracia, su toque final se fue a centímetros del primer palo. El único inconveniente que tenía River era la impericia para liquidar el pleito.

En el complemento, David Trezeguet reemplazó a Ezequiel Ponce para complicar a los centrales locales. En su primera aparición, el ex campeón del mundo fusiló a un Marcelo Barovero imbatible. El ex Vélez desactivó el peligro con una templanza que muy pocos arqueros poseen. El triunfo parcial se sostenía gracias a la tranquilidad de “Trapito“.

Como el desenlace se mantuvo abierto hasta el último minuto, cuando Juan Pablo Pompei se llevó el silbato a la boca para marcar el final, el corazón volvió a latir en los seguidores del “Millonario”. Con las tres unidades en el bolsillo, los del “Pelado” alcanzaron la línea de Vélez y continúan muy cerca del único líder que tiene el certamen. Con ocho fechas por disputarse la ilusión de obtener el título se mantiene vigente en el único grande que se codea con los de arriba.

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