FBL-LIBERTADORES-SANLORENZO-GREMIO

San Lorenzo dio el primer paso de la serie ante Gremio con la tranquilidad de la victoria, pero con la certeza de que no puede descansar más de la cuenta en el 1-0 conseguido en el Nuevo Gasómetro. Era una noche clave para esa obsesión llamada Copa Libertadores y ganar resultaba fundamental en la ida de los octavos de final. El desquite será el miércoles próximo, en Porto Alegre.

Se jugó muy poco en el primer tiempo, si por esto entendemos que haya continuidad en el juego, acciones de peligro o coordinados movimientos colectivos. Todo se hizo chato y cerrado. Con Gremio plantado muy cerca de su arquero y por momentos con cinco en el fondo. San Lorenzo tuvo más tiempo la pelota, pero le costó encontrar un resquicio por donde perforar a su rival. Así, la primera etapa se alargó y se hizo más tediosa porque el desarrollo en rara ocasión escapó de la lucha. Sólo por momentos, luego de algunos errores individuales, las acciones se abrieron un poco y hubo un espacio para la emotividad.

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El Ciclón se acercó a través de los remates de media distancia -el más peligroso fue uno de Mauro Matos en el comienzo del partido- y un anticipo de cabeza de Emanuel Mas, de buena proyección por su andarivel. Mientras que los brasileños inquietaron con las arremetidas de Dudu, que no dejó salir desde el fondo a Julio Buffarini. La otra preocupación defensiva del conjunto azulgrana fue contener el despliegue de Hernán Barcos en el frente de ataque, pues el argentino estuvo activo y potente para generar cierta inquietud entre los defensores locales.

Gremio atacaba poco, a pesar de los pelotazos para Barcos, pero San Lorenzo también mostraba limitaciones, le costaba salir y buscar el triunfo con decisión; lo más productivo se encontraba en los movimientos de Héctor Villalba y Ángel Correa.

EL DERECHAZO DE CORREA

La suerte del partido para uno y otro equipo quedó sellada antes de los 10 minutos del segundo tiempo, cuando un lateral largo de Mercier encontró en VIllalba la posibilidad de lanzar la pelota para el medio. En el área terminó en Correa, que se posicionó bien y definió con un derechazo demoledor al centro del arco.

Con el gol de ventaja y cierto dominio sobre su rival, el técnico Edgardo Bauza decidió el ingreso de Kannemann por Piatti, de poca movilidad en el partido. En la mente del entrenador la idea era cerrar más el encuentro y pararse más seguro ante algunos impulsos aislados de Gremio, especialmente por las acciones de Dudú.

La mayor cuota de tensión para el Ciclón se dio en un tiro libre en el área chica en favor de Gremio como consecuencia de un pase atrás de Buffarini que Torrico tomó con la mano. El árbitro chileno Ossés consideró que fue intencional. Para fortuna de los locales, Barcos tomó mal el balón y remató desviado. Sólo un susto. El negocio, por mínimo que sea, quedó en su bolsillo.

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