¿Un político puede ser humilde?

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“Los términos liderazgo y humildad, autoridad y servicio, como poder y austeridad, no se oponen, sino que juntos adquieren toda su grandeza, diría que son un camino de sabiduría y de madurez política. En la humildad el liderazgo se hace creíble, en el servicio la autoridad es valorada, y en la austeridad el poder se hace ejemplar. Todo dirigente al servicio de una comunidad, debería aprender que estas virtudes son las que le dan coherencia y ejemplaridad al ejercicio del poder”, aseguró el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo.

El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, hizo hincapié en el estilo de liderazgo, tal lo plantea el documento episcopal Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad (2010-2016) y considera que los términos justo, humilde y paciente, con los que se describe a Jesús en el evangelio de este domingo, sirven también para definir los rasgos de un auténtico liderazgo.

El prelado recordó que en ese documento se afirma que “todo líder, para llegar a ser un verdadero dirigente ha de ser ante todo un testigo“, y señaló valores que hacen a los auténticos líderes: “La integridad moral, la amplitud de miras, el compromiso concreto con el bien de todos, la capacidad de escucha, el interés por proyectar más allá de lo inmediato, el respeto de la ley, y sobre todo, de coherencia de vida“.

Tras advertir que “no estamos ante un planteo religioso, sino ante una exigencia ética”, sostuvo que “estas actitudes purifican esa justa ambición de poder que tiene quien aspira a ejercer una función de gobierno”.

“Esta ‘justa ambición’ debe vivirse en un marco de honestidad y obediencia a la ley, y tener como ideal una actitud de servicio y austeridad. La ejemplaridad se convierte, así, en una fecunda docencia en quien ejerce la autoridad. Aquí veo, también, ese otro rasgo ‘paciente’ de Jesús, que nos habla de un verdadero sentido del tiempo y capacidad de espera. La búsqueda del éxito inmediato no siempre es signo de buen gobierno”, recalcó.

Monseñor Arancedo indicó que “este amor paciente en Jesucristo es, además, una actitud de misericordia siempre abierta a la reconciliación”.

“Con estas notas del evangelio sobre el ejercicio de la autoridad, volvamos a poner en nuestros labios esa oración que tanto bien nos hace, Señor:

Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda’”.

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