bebé

Es uno de los últimos descubrimientos de la neurociencia: aunque la genética determina en buena parte la anatomía del cerebro, son las experiencias las que modelan la estructura única de cada cerebro. Y lo hacen durante toda la vida para permitirnos adaptarnos a las circunstancias y al medio.

El cerebro del bebé contiene todas las estructuras de un cerebro adulto, pero es inmaduro. Esto quiere decir, en parte, que puede desarrollarse en muchas direcciones. Por ejemplo, esta inmadurez es la que hace posible que los bebés puedan aprender cualquier idioma con perfecto acento, en función del lugar en el que nacen. La inmadurez del bebé le permite una mejor adaptación y le confiere una mayor capacidad de aprendizaje. Y eso es una buena noticia: podemos hacer mucho por él brindándole amor, cubriendo sus necesidades básicas y ofreciéndole un ambiente rico en estímulos.

A los tres meses de gestación, el sistema nervioso está prácticamente formado y el feto tiene casi todas las neuronas del cerebro adulto. Los estudios realizados en el vientre materno han demostrado que ya le afectan los estímulos que provienen del cuerpo de la madre y algunos del exterior.

En el momento del nacimiento, se encuentran especialmente activas las áreas que rigen las funciones vitales y los reflejos que le ayudarán a sobrevivir (tiene capacidad para buscar el pecho de la madre y succionar, capacidad para respirar, para dormir). Estas son las áreas del cerebro más antiguas en términos de evolución.

Hemisferios

El cerebro cuenta con varias estructuras. En una primera aproximación, podemos distinguir dos hemisferios. Cada hemisferio percibe la realidad de una forma.Normalmente el hemisferio izquierdo está gobernado por el pensamiento lógico y analítico, alberga las matemáticas y el habla. El hemisferio derecho funciona con un pensamiento intuitivo y global, aloja la imaginación y la creatividad.

Simplificando mucho, a veces se habla de ellos como el hemisferio racional y el hemisferio emocional. Ambos están unidos mediante el llamado cuerpo calloso, lo que nos permite actuar de manera unitaria, coordinada y coherente.

El cerebro se desarrolla de derecha a izquierda. Es decir, cuando nace tiene más activo y desarrollado el hemisferio derecho (el pensamiento global e intuitivo), que regirá su vida durante varios años, mientras se desarrolla el izquierdo. Esto permite al bebé comprender globalmente las situaciones y hace también que esté a merced de sus emociones, que hemos de ayudarle a manejar: siente, empatiza con nosotros, y todos sus procesos de aprendizaje estarán regidos por ellas.

 WHATSAPP FMA102