cancer

Tan lejos, tan cerca. Esta es la doble sensación que deja el tema cáncer cuando se lo pone en perspectiva global y regional. Hoy, mientras la ciencia da un verdadero –y el más alto– salto de calidad con investigación científica y desarrollo inteligente aplicada a nuevos fármacos y teraupéuticas, lo que se conoce como “buena ciencia”, para acercarse cada vez más a la cura, lo que verdaderamente parece fallar es la manera efectiva de promover mensajes de salud pública a la sociedad, para fortalecer la prevención y atacar el cáncer en estadios tempranos.

A medida que la ciencia se desarrolla, se asume lista para una medicina personalizada que permita combinar los conocimientos de los procesos biológicos básicos y la tecnología aplicada. Así avanzan las terapéuticas personalizadas de la mano de la biotecnología y las terapias conjugadas para tratar con efecto “target” al cáncer, pero no crecen con la misma fuerza las consultas tempranas que permitan, según explican los expertos, bajar los estadios del cáncer. Provocar el down staying del cáncer.

La paradoja toma más cuerpo al entender que el cáncer es una enfermedad prevenible y al conocer que entre el 2,4 y 3,7 millones de muertes podrían evitarse, mediante la prevención, la detección temprana y el tratamiento adecuado a tiempo.

En la actualidad, 32, 6 millones de personas viven en el mundo con cáncer y cada año mueren 8,2 millones de personas a causa de esa enfermedad.

Según la Organización Mundial de la Salud los casos de cáncer aumentarán un 62% para 2030 y las proyecciones se basan en la mayor incidencia de la enfermedad por el envejecimiento de la población, los malos hábitos y también la sobrevida de los pacientes con cáncer.

Esto plantea enormes desafíos para el sistema de salud especialmente en América Latina y el Caribe, donde los especialistas estiman para la misma fecha (el 2030) que el cáncer afectará a 1,8 millones de personas.

Infobae asistió a la cumbre sobre cáncer, el III Foro de Periodismo Científico #Roche Press Day en Guadalajara, México que debatió desde múltiples perspectivas la actualidad de la oncología en general, con especial énfasis en América Latina. Aquí un repaso de las principales conclusiones y la voz de los especialistas más destacados.

Una falla en la comunicación
Hay que “ablandar”; “espectacularizar” el tema cáncer, amplificando la información hacia otros discursos y ámbitos socialesl, que logre vencer el corsé de sentido científico y penetrar el cine, el teatro y la literatura. Y que la gente reciba algunos mensajes de manera más directa y cotidiana sobre la vital importancia de la detección precoz y atacar el cáncer en estadios tempranos de la enfermedad.

Allí cobra relevancia lo que logró recientemente el escritor norteamericano John Green con su última novela Bajo la misma estrella (Editorial Sudamericana) ya convertida en película y furor de ventas en todo el mundo –incluso en la Argentina– en la franja de jóvenes de entre 13 y 20 años. Y posiblemente sin proponérselo.

Dos adolescentes que padecen cáncer se enamoran, despotrican y viven la enfermedad. Ella (Hazel) tiene cáncer de tiroides y él (Augustus) perdió la pierna a causa del cáncer. El secreto de esta magnífica historia hiperrealista que atrapó a millones de jóvenes en todo el mundo es que humanizó un tema lejano para los jóvenes, volviéndola cercana y pequeña.

¿Qué está haciendo la ciencia para curar el cáncer? Mucho. ¿Qué están haciendo los sistemas de salud de la región para curar el cáncer? Poco. Siguen desbordados, los pacientes envueltos en burocracia y subutilizando sus derechos, los recursos y presupuestos ante una sociedad desinformada. ¿Qué puede hacer una molécula por la cura del cáncer? Todo.

“¡Es la comunicación, estúpido!”, es la reflexión de cualquier oncólogo renombrado.

El médico argentino Daniel Ciriano, director médico de Roche para América Latina, puntualiza a Infobae: “Es muy relevante que las sociedades de América Latina entiendan la importancia de la detección temprana y llegar a un tratamiento de cáncer en estadios más tempranos. Las sociedades de América Latina deben entender la importancia de la detección temprana para llegar al tratamiento contra el cáncer. Es la diferencia entre la vida y la muerte..

Continúa Ciriano: “En la Argentina, mensajes como los de Tita Merello fueron muy valiosos: ‘¡Chicas, háganse el Papanicolaou!’. Ayudaron a reducir los cánceres cérvico-uterinos en las mujeres. Hoy no se hacen tantas campañas públicas de comunicación sobre el cáncer. En el caso argentino, no hubo un efecto tan fuerte como el de Tita Merello en la población. Nadie hasta ahora tomó el guante sobre la importancia de la prevencion”.

“El cáncer se ha convertido en la segunda causa de muerte por enfermedad en América Latina. Su prevalencia y tasa de supervivencia varía por país dependiendo del acceso a los cuidados de la salud, pronóstico de la enfermedad, y factores socioeconómicos del paciente”.

En diálogo con Infobae, el médico Luis Pinillos Ashton, miembro del Instituto Internacional de Investigación para la prevención (IPRI por sus siglas en inglés), explica: “En Perú sentamos a todos los actores que intervienen en la problemática del cáncer en la misma mesa y convocamos también a artistas y figuras de la farándula para transmitir con más potencia los mensajes hacia la comunidad. Hay que poder llegar antes con la concientización”.

“En América Latina hoy ‘suben’ las enfermedades crónico-degenerativas como el cáncer, las cardiovasculares y la diabetes, y ‘bajan’ las infecciosas. Y lo más importante como mensaje a incorporar es que pueden ser prevenibles. Con algo tan simple y tan complejo de lograr como las modificaciones hacia un estilo de vida más saludable. El gran problema hoy es dejar avanzar la enfermedad”.

El futuro ya llegó
Para llegar a la cura del cáncer, la ciencia apuesta fuerte a la medicina personalizada y a una batería de tratamientos target y medicamentos que conjugan monoclonales y quimioterapia y angiogénicos de última generación que atacan el entorno alrededor de las células tumorales.

La incidencia de esta enfermedad en América Latina es más baja (163 casos por cada 100 mil) en comparación con Europa (264 personas cada 100 mil) y EEUU (300 cada 100 mil) pero la tasa de mortalidad es más alta.

Las cifras surgen contundentes: la tasa de mortalidad para todos los cánceres en países de bajos ingresos es de 74,5%, mientras que en países de altos ingresos es de apenas 46,3%; es decir que la mortalidad es 1,6 veces mayor que en los países de bajos ingresos.

Ignacio Zervino, director de relaciones institucionales de ACIAPO (Atención Comunitaria Integral al Paciente Oncológico), una ONG argentina que trabaja seriamente con pacientes y familiares con cáncer, analiza a Infobae: “Hay semejanzas entre los sistemas de salud de América Latina que en la actualidad se encuentran desbordados. La región expresa varios temas fundamentales para el control del cáncer: inequidades y asimetrías en el acceso a tratamientos y medicamentos, excesiva burocracia, desinformación, falta de educación y reclamos insuficientes. Hay poca inversión de comunicación en el tema oncológico”.

“Hay poca inversión en comunicación en el tema oncológico”.

El estudio “El estado de la oncologia 2013” realizado por el Instituto Internacional de Investigacion para la prevención (IPRI por sus siglas en inglés) y dirigido por el prestigioso epidemiólogo inglés Peter Boyle, quien es además creador y director del Instituto Internacional de Prevención e Investigación (IPRI), fue preciso acerca de posicionar a la medicina personalizada como la herramienta más prometedora en la lucha contra el cáncer.

Como cuantifica la OMS, el cáncer es responsable de aproximadamente 7,6 millones (13%) de los 59 millones de muertes que se producen por año en el mundo. Y esta cifra excede la cantidad de fallecimientos ocasionados por las tres enfermedades infecciosas juntas: VIH-sida , tuberculosis y malaria.

El principal aporte del documento de Boyle “State of Oncology 2013” es la identificación de tres pilares fundamentales de la oncología que aún representan un desafío para el control del cáncer:

-Prevenir todos los cánceres. No hay que olvidar que las causas evitables de la mitad de los cánceres ya se conocen.

-Tratar todos los cánceres. La mayoría de los cánceres hoy tienen cierto grado de respuesta positiva al tratamiento adecuado gracias a los rápidos avances en la identificación de lo que se llama la malignización de la enfermedad. La cirugía es menos mutilante y la radioterapia es más efectiva al igual que la quimioterapia.

– Curar todos los cánceres. Hoy muchos pacientes con cáncer viven cada vez más tiempo. La curación debería entenderse como la posibilidad de que el paciente tratado tenga una expectativa de vida similar a la de su misma población etaria.

De la molécula al blíster
Sólo conociendo un portfolio de proyectos científicos en marcha o “pipeline” de proyectos de una compañía farmacéutica líder se puede dimensionar el avance de la ciencia hoy: de cómo una molécula a través de un in crescendo científico se transforma en un avance científico.

El doctor Ciriano puntualiza a Infobae: “Para dar sostén a lo que se llama la medicina del futuro –personalizada y biotecnológica– hay que partir de la comprensión de cómo el estudio de una molécula se puede convertir en un tratamiento innovador”.

Hoy los tests genéticos son la piedra angular de la llamada terapia dirigida contra el cáncer y de la llamada medicina personalizada en oncología, ya que permiten implementar terapias específicas, según las características biológicas individuales de cada tumor. En ese sentido los biomarcadores genéticos permiten determinar qué pacientes se verán más beneficiados ante determinados agentes terapéuticos.

“La clave de la medicina del futuro es el desarrollo de los biomarcadores [conocer los mecanismos intracelulares y moleculares y poder asociarlos luego a un medicamento], la punta de lanza para las estrategias terapéuticas del futuro La clave de la medicina del futuro es el desarrollo de los biomarcadores, la punta de lanza para las estrategias terapéuticas del futuro. Implica además ahorrar costos a los sistemas de salud al reconocer que para un determinado número de pacientes el medicamento será positivo y para otros no. De esto se trata precisamente la medicina personalizada”, precisa Ciriano.

Dice Ciriano: “A través de los biomarcadores uno conoce elementos propios de las células tumorales que no aparecen en las células normales. Lo novedoso que hoy ofrece la ciencia es ‘intercambiar’ más específicamente con la célula tumoral a través de múltiples plataformas de tratamientos”.

Entre ellos están las terapias y medicamentos angiogénicos que actúan sobre el entorno de la célula tumoral y evitan que se reproduzcan vasos sanguíneos que alimentan a los tumores. Y lo más nuevo tiene que ver con los conjugados que mezclan anticuerpos monoclonales con quimioterapia (medicamentos conjugados) y los biotecnológicos.

Precisa Ciriano: “El 50% de los productos clínicos en desarrollo incluyen hoy la medicina target. Las ventajas son muchas e impactarán positivamente en el servicio de salud pública: administrarán el tratamiento correspondiente al paciente adecuado en el momento justo. Y al combinar la medicina molecular y la tecnológica provocará un ahorro en los costos de la salud”.

Inside de la región
Pinillos Ashton detalla a Infobae: “El cáncer es una enfermedad costosa y golpea más a los sectores más pobres y humildes por el acceso a los tratamientos. Para los gobiernos de la región todavía es difícil entenderlo y administrar en consecuencia los presupuestos y planificar las políticas públicas de salud oncológicas partiendo de esta premisa. Los sistemas de salud de la región pierden mil millones de dólares sólo por el concepto de años de vida saludables perdidos y no se invierte en consecuencia”.

Segun la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cáncer es el responsable del 20% de las muertes en el continente americano. Hoy es la segunda causa de muerte por enfermedad en algunos países como Argentina, Brasil y Chile.

En esta región el tipo de cáncer más común en los hombres es el de próstata, seguido por los de pulmón, tráquea y bronquios. Y en las mujeres, el de mama.

En Latinoamérica la concientización del cáncer como asunto de salud pública y creación de políticas ha tenido un desarrollo irregular a pesar de que la “foto” sobre el funcionamiento es similar: Brasil, México, Colombia, Uruguay y Argentina las implementaron desde las primeras décadas del siglo XX.

En la Argentina, en 2010, se creó con el respaldo del Ministerio de Salud de la Nación el Instituto Nacional del Cáncer (INC) para desarrollar e implementar políticas y programas de salud pública para el control, la prevención y el tratamiento del cáncer. En las mujeres la mayor incidencia la tuvo el cáncer de mama con 74 nuevos casos cada 100 mil habitantes y en los hombres el de próstata con 58,4 cada 100 mil.

Entre los 5 y los 14 años y después de los 64 años, los neoplasmas son la causa principal de mortalidad en la Argentina. En la población de entre 40 y 64 años el cáncer es la segunda causa de mortalidad. Respecto de los tumores pediátricos, las leucemias son el tipo más frecuente.

Para Pinillos Ashton, los dos temas fundamentales del cáncer son: bajar los estadios del cáncer, “el down staying de la enfermedad”, para evitar muertes tempranas. En la fase 3 ó 4 es muy difícil curarlo, mientras que en la fase 1 y 2 tiene el 90 por ciento de las posibilidades para transformarlo en una enfermedad crónica. Y el segundo tema es encarar políticas públicas de salud equitativas con Estados que intervengan de manera activa en la prevención y tratamiento de la enfermedad”.

Las barreras del acceso

Así, el estudio de Boyle acuerda que ser pobre es carcinógeno. Así el estudio de Boyle acuerda que ser pobre es carcinógeno. Las desigualdades en el acceso a la salud y a los tratamientos golpean directo a los pobres y a aquellos que no tienen acceso ni información para cuidarse y prevenir el desarrollo de la enfermedad.

Aclara Zervino a Infobae: “Todas las ONG de pacientes coincidimos en que el acceso es el aspecto más relevante y más crítico dentro de la problemática de los pacientes oncológicos en la región. Las personas que dependen de la cobertura pública de la salud sufren especialmente la burocracia y demoras que colaboran a la desinformación”.

Otro de los problemas actuales es la subutilización de los derechos que ofrece el Estado para los pacientes con cáncer.

“No se accede a determinados derechos por desconocimiento o desinformación, y esto ocurre en toda Latinoamérica. Los sistemas de salud de la región tienen que trabajar en sus propios consensos: sobre qué es lo más equitativo y viable. Hoy los sistemas de salud carecen de la adecuación de los presupuestos públicos a la incidencia de la enfermedad hoy”, concluye Zervino.

Los desafíos que vienen

El cambio hacia la inclusión de la medicina personalizada está en marcha. Ya se utiliza en oncología, hematología, cardiología y enfermedades poco frecuentes. Cronificar el cáncer es el desafío que se viene.

La medicina personalizada implica la instalación de un nuevo paradigma entre las diversas áreas de la atención médica y de una nueva forma de compromiso multidisciplinario.

La farmacéutica Roche, con sede regional en San Pablo, Brasil, se enfoca en la innovación como eje de su identidad científica y jerarquiza la investigación en oncología como el núcleo central de la compañía. De alguna manera allí hizo su mejores y más trascendentes aportes y avances científicos en los últimos 50 años.

Jörg Michael Rupp, alemán y presidente de Roche para América Latina, define a Infobae: “Nuestra cultura de innovación nos permite descubrir y desarrollar medicamentos y pruebas de diagnóstico que atienden necesidades médicas actuales y futuras. Roche es líder en oncología. En 2013 invirtió más de 8 mil millones de francos suizos a nivel global en investigación y desarrollo; el 20% de sus ganancias”.

Dice Rupp a Infobae: “En América Latina nuestro primer compromiso es promover el acceso a tratamientos médicos innovadores así como la disponibilidad de tecnologías de diagnóstico. Roche invierte en la región 93 millones de francos suizos en investigación. En 2013 la red de innovación que conformó la compañía con diversos grupos científicos locales de investigación y desarrollo participó en 200 estudios clínicos”.

Quienes hoy reciben un diagnóstico de cáncer tienen una sobrevida seis veces mayor que las personas que lo recibían 40 años atrás. La sobrevida promedio era entonces de un año y ahora es de 6 años.

Concluye Zervino: “La búsqueda de consensos generará más conciencia para lograr sistemas de salud menos hipócritas. Este es el camino largo que los actores deben caminar decididos y es la clave para avanzar hacia un futuro más realista y promisorio”.

Tal vez la figura del escritor John Green resume la clave de lo que hoy necesita que acompañe a la ciencia: comunicación. Considerado por la revista Times uno de los 100 hombres más influyentes del mundo y apelando a la cultura transmedia –utilizar todos los soportes para generar contenidos impactó fuertemente en la generación 13-20, la más difícil de penetrar y conmover.

Infobae

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