centro clandestino

En el marco del Seminario Teórico de “Arqueología de los Tiempos Recientes”, que se dicta en la Licenciatura en Arqueología de la Universidad Nacional de Catamarca, estudiantes y docentes de la carrera realizaron un viaje de estudio a la Compañía de Arsenales “Miguel de Azcuénaga” de la 5ta. Brigada de Infantería del Ejército, ubicada sobre ruta nacional 9 en la zona de Las Talitas, provincia de Tucumán. Allí, cuatro décadas atrás, uno de sus galpones habría sido refuncionalizado para su uso como centro clandestino de detención.

Ello se conoce hoy gracias a los testimonios recabados y las evidencias descubiertas por los peritos del Laboratorio de Investigación del Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán, dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán (LIGIAAT-UNT).

En la Compañía de Arsenales, que revela los siniestros ecos de los “años de plomo”, los miembros del LIGIAAT, compartieron una jornada con la delegación de la UNCA en la que expusieron aspectos metodológicos y técnicos de la investigación y las problemáticas concretas en torno al esclarecimiento del hecho, lo cual generó además un espacio para pensar profunda y críticamente nuestra historia.

Revelando indicios estremecedores
Las fuerzas militares, conforme a la política represiva y antidemocrática de los gobiernos de facto de turno, detuvieron, torturaron y asesinaron a cientos de personas oriundas de distintas provincias en dicho Predio Militar. Los trabajos desarrollados por los peritos del LIGIAAT (oportunamente convocados por el Juzgado Federal Nro II de San Miguel de Tucumán) han suministrado pruebas concluyentes que fueron sumadas a la causa en la que se judicializó a los principales responsables de este crimen de lesa humanidad, entre ellos, el ex general y ex gobernador de Tucumán, Antonio Domingo Bussi.

En el tinglado, que funcionaba como arsenal, se descubrieron varias fosas con restos de esqueletos de las víctimas, la mayor parte de los cuales habrían sido incinerados, y la existencia de una instalación eléctrica (prohibida en instalaciones militares que funcionan efectivamente como arsenales) que fue dispuesta para la aplicación de torturas.

“En Arqueología trabajamos no sólo con objetos sino con personas”
Marianella Gamboa, estudiante de Arqueología de la UNCA, resaltó la importancia de haber participado del viaje de estudio. “Fue una experiencia reconfortante y muy fuerte. Es una forma de vincular a la Arqueología con temas cercanos a la actualidad, tiene que ver también con entender la sociedad de hoy”. Marianella además remarcó que este campo de la ciencia no se remite sólo al estudio de utensilios del pasado remoto: “la   historia es fundamental para entender el pasado y el presente, y esta experiencia nos sirve para entender que en arqueología trabajamos no sólo con objetos sino con personas, y es importante que esto no se pierda de vista, ya que se trata de historias de vida que de alguna manera estamos reconstruyendo”.

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