Se multiplican los “trapitos”, por la crisis y la falta de trabajo

jovenes sin trabajo

Desde hace unos 15 días el paisaje urbano tinogasteño anexó varias nuevas figuras: los cuidacoches llamados “trapitos” o limpiavidrios.

En la esquina de 25 de Mayo y Presidente Perón, dos jóvenes comenzaron a hacerlo y realizan la tarea de limpiar los vidrios de los autos a cambio de “la voluntad” del cliente.

Más allá de que aseguraron que lo hacen por falta de trabajo y que lo que recolectan les permite comer, Raúl Reinaga (20) y Leonel Robles (22)  impusieron una nueva modalidad en la cabecera departamental nunca vivenciada en esta pequeña ciudad.

“Hace 5 años que estamos acá. Trabajamos de esto en Catamarca y La Rioja y un día nos pusimos de acuerdo y decidimos probar de trabajar de trapito porque no tenemos laburo y somos gente grande que necesitamos trabajar”, dijeron sorprendidos ante la posibilidad de realizar una nota.

“A la gente no le molesta que le limpiemos el vidrio del auto. Nosotros no molestamos a nadie, limpiamos el vidrio y pedimos que ellos nos colaboren, no ponemos precio. Es la voluntad de cada persona”, cuenta Reinaga.

“Vamos juntando las monedas y esto nos permite llevar la comida a la casa todos los días y tenemos un plato de comida, que es lo fundamental”, aporta desde el otro extremo Robles.

Los jóvenes, que vienen de una adolescencia complicada, con algunas “caídas” en la comisaría por robo, lo reconocen y dicen que tuvieron “una juventud muy cruel”.

Como si en 20 años hubieran vivido toda una vida cuando hablan de la “juventud” y recién están comenzando a vivirla.

“Somos gente que venimos con muchos problemas y estamos cambiando. Tuvimos una juventud muy cruel en la calle. Queremos cambiar, dejar todo lo malo atrás y volver a comenzar”, dicen.

Por ese motivo es que siempre tienen la sombra de las fuerzas de seguridad sobre sus espaldas.

“La Policía siempre da una vuelta y nos observa, nos da una vuelta”, dicen riendo y agregan: “Queremos demostrar que podemos cambiar y trabajar. La gente nos apoya, a veces lavamos autos, motos, o las cuidamos y nos dan otras monedas”.

Si bien ya habían realizado este trabajo en otras ciudades, se aventuraban aún frente al rechazo de la población, pero en la evaluación de probabilidades se decidieron por concretarlo.

“No hay otro trabajo. El otro día fuimos a la Muni (sic) y dicen que no hay. Así que no pedimos permiso a nadie, nos instalamos y comenzamos a trabajar, porque hoy en día vivimos de esto, sino qué quieren que salgamos a robar; déjennos trabajar”, manifestaron

Sin lugar a dudas es una modalidad de trabajo que surge a partir de la falta de fuentes laborales convencionales y la necesidad de contar con recursos para vivir.

Sin embargo, deja además al descubierto una escasa intervención por parte del Estado, a través de sus diferentes instituciones y organismos, para brindar herramientas que les permitan formarse en un oficio y proveerles de un futuro con mayores certezas.

 

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