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Cuando una persona guarda una actitud negativa hacia los eventos pasados, sufre más y es más propensa a enfermarse.

La investigación realizada a una muestra de 50 personas entre 20 y 70 años demostró – a través de un test llamado de orientación temporal de Zimbardo, diseñado en Estados Unidos – que existen tres perfiles temporales entre los participantes: los negativos, los futuristas y los que mantienen un equilibrio entre las vivencias pasadas y las futuras.

“Según lo observado en nuestro estudio, la dimensión más influyente es la percepción del pasado. Una visión negativa de este se relaciona altamente con peores indicadores de salud”, explica el investigador en declaraciones a la agencia SINC.

Las personas catalogadas en esta tendencia negativa mostraron tener mayores limitaciones físicas, bajo rendimiento en el trabajo, con mayores dolores corporales y cuentan con una predisposición a enfermarse, padecer depresión y ansiedad.

Las personas que se ubicaron en un perfil de equilibrio, por el contrario mostraron tener una mejor actitud, mayor calidad de vida, más saludables, personas que aprenden positivamente de las experiencias o errores en el pasado y se orientan a sus metas futuras.

Finalmente, las personas orientadas al futuro mostraron ser aquellas dispuestas a dejarlo todo en el pasado y cumplir sus metas y exigencias personales, personas que buscan vivir experiencias que hagan un mejor presente y eliminar la conexión negativa con el pasado.

“No tienen mala salud física y mental, pero esta es de menor calidad que las personas del grupo equilibrado”, indicó el estudio.

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