Dique Las Pirquitas

Tal como estaba previsto, el Taller “Muralla Chica” presentó el domingo 30 de noviembre por la tarde su “Museo sin techo 2014, el grito de la historia”, en conmemoración del 53° Aniversario de la inauguración del dique de Las Pirquitas, en procura de la reivindicación histórica de esa emblemática obra hídrica, emprendida en el primer plan quinquenal del presidente Juan Domingo Perón.

La celebración tuvo lugar en la todavía destruida Residencia de los Gobernadores, que este colectivo de vecinos y amigos de Las Pirquitas intenta recuperar promoviendo actividades sociales, culturales, educativas, productivas, deportivas y turísticas, para su puesta en valor y recuperación integral como polo de atracción y aprovechamiento público. La actividad, respaldada por la Secretaría de Estado de Cultura de la Provincia, fue declarada también de interés por la Legislatura Provincial, y contó además con el apoyo de distintos organismos provinciales y el Sindicato de Luz y Fuerza, entre otras entidades.

Coordinado por Natalia Ogas el “Museo sin techo 2014, el grito de la historia”, que se realizó por segundo año consecutivo, exhibió esta vez distintas fotografías y gigantografías de alta calidad sobre la construcción del dique de Las Pirquitas, como así también numerosas antigüedades de la década del ‘50, en que se concretó la obra, como una máquina de coser, un tocadiscos, una radio, bancos de la originaria  escuela del lugar y otras pertenencias de los antiguos pobladores.

Asimismo, Ogas y Bruno Jeréz realizaron una exposición de pinturas, varias de ellas sobre el propio dique y un retrato de “Evita Perón”, reivindicada como una de las impulsoras en las mejoras de los derechos laborales.

“Iniciada en 1947 e inaugurada el 25 de noviembre de 1961, la obra del dique contribuyó a los procesos migratorios de Catamarca y la Argentina en general, ya que su construcción permitió la ocupación de unas 3.000 personas, muchas de ellas integrantes de familias llegadas tras la segunda guerra mundial y también de países limítrofes, conformando un conglomerado de dieciséis diferentes grupos migratorios, entre europeos y sudamericanos”, explicó Ogas, una de las “abanderadas” de la propuesta.

Entre las fotos y gigantografías se apreciaron imágenes de distintos tramos de los trabajos, las primeras incursiones en lancha y el orgullo de los operarios de Las Pirquitas participando de un desfile, en la plaza “25 de Mayo” de la ciudad Capital, entre quienes aparece Doricel Nolasco Ogas, abuelo de Natalia, que como su padre Domingo (autor de una libro sobre la gigantesca obra), trabajaron en la construcción del dique.

Natalia se entusiasma y asegura que “la obra del dique de Las Pirquitas tiene una historia única; fue la primera presa de materiales sueltos de la República Argentina y fue la tercera del mundo en su tipo, por eso esta obra es, fue y será parte de la historia grande de Catamarca, y además, por si fuera poco, el dique de Las Pirquitas nos da agua, nos da vida”.

“Esta obra es colosal por donde se la mire, porque además de construir el murallón para la represa y el vertedero, por ejemplo, permitió también levantar el campamento para sus trabajadores en lo que hoy es la Villa de Las Pirquitas, porque desde entonces se empezó a concebir que los obreros trabajaran mejor y rindieran más teniendo a sus familias cerca, una auténtica conquista social para aquellos tiempos”, refiere en otra parte Ogas.

La convocatoria, que se cerró con la actuación de números artísticos, tuvo lugar en la explanada de la que originalmente fuera la casa de la administración de la obra, que luego del traspaso a la provincia fue convertida en Residencia de los Gobernadores de Catamarca, particularmente utilizada en las gestiones de los ex mandatarios Hugo Alberto Mott y Ramón Eduardo Saadi.

El taller cultural “Muralla Chica”, por la traducción al castellano de la expresión “Pirquitas”, trabaja ahora para que esa casona, prácticamente en ruinas, sea reconocida como parte de la historia del dique de Las Pirquitas y transformada en un museo permanente, entre otras propuesta para su revalorización y reivindicación.

Otros datos de la obra

La construcción del Dique Las Pirquitas en Catamarca, una de las obras más importantes en la Argentina de los años ‘50, requirió de una planificación exhaustiva. Tratándose de un proyecto de largo plazo se diseñó un campamento destinado al personal, lo más completo posible, que les permitiera un entorno social de contención para quienes tenían lejos a sus familiares.

Fue necesario instalar una escuela, una capilla y un centro de esparcimiento, favoreciendo la integración entre los trabajadores, sobre todo con aquellos que venían del extranjero y tenían distinta lengua.

En un primer tramo la obra fue iniciada por la empresa italiana Sadop, a la que luego se sumó la alemana Gruen y Bilfinger, que también construyó El Obelisco y La Cañada de Córdoba.

Concluida 15 años después muchos volvieron a sus hogares de origen, dejando el Campamento, en la actual Villa Las Pirquitas, donde sus habitantes en su mayoría no son descendientes de trabajadores del Dique Las Pirquitas.

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