¿Por qué la Iglesia atesora obras de arte?

Capilla Sixtina

Los Museos Vaticanos tienen una extensión de más de 7 km. En el 2013 han recibido 5.459.000 visitadores de todo el mundo. Las visitas promedio en un día son alrededor de 20.000 a 25.000. Un cálculo del número aproximado de las obras de arte presentes en el Museo es de 100.000 piezas. Los Museos Vaticanos ocupan el tercer puesto entre los museos más visitados del mundo.

Panorama del edificio de cristal: Cortile delle Corazzede Corazze con la rampa. Museos Vaticanos. Estructura del Nuevo Ingreso, 2000. Foto ©Musei Vaticani.

 

Precisamente, ante el valor artístico, histórico y cultural de los Museos Vaticanos, Benedicto XVI ha escrito (23 noviembre de 2006) que, de hecho, los  museos son una visión heterogénea de la humanidad y como institución tienen una gran responsabilidad en la difusión del mensaje cristiano.

En este sentido, Aleteia entrevistó el profesor Antonio Paolucci para hablar de la relación entre arte y espiritualidad.

Prof. Antonio Paolucci, Director de los Museos Vaticanos. Foto © Sabrina Fusco/Musei Vaticani.

El prof. Paolucci es un experto internacional en historia del arte, director de los Museos Vaticanos desde 2007, ex Ministro del Patrimonio Cultural entre el año 95 y el 96 del Gobierno italiano.

– ¿Por qué el arte es tan importante en la historia de la Iglesia y de la humanidad?

“Se necesita conocer algo de historia de la Iglesia para entender lo que pasó entre los siglos II y III, y por ende en los primeros siglos de la época que nosotros llamamos cristiana. En este periodo ha sucedido algo extraordinario e importante: contrario a lo que ocurrió con otras religiones del libro, el islam y el judaísmo, el cristianismo ha elegido las figuras.

Parece una tontería, pero era una opción que pesó en el futuro porque de otra manera no hubiera una historia del arte: no existiría la Ronda de noche de Rembrandt, no tendríamos los Girasoles de Van Gogh, o el Guernica de Picasso, si la Iglesia de ese tiempo no hubiera elegido las figuras. Fue una apuesta, algo arriesgada, porque el cristianismo venía del judaísmo que era la cultura ferozmente más anicónica del Mediterráneo. Aún hoy, tanto para los judíos como para el islam está prohibida la representación (de Dios) a través de la figura.

El arte cristiano es la “imagen del Dios viviente”

Vidrio dorado con S.Pedro y S.Paolo. IV siglo d.C. Museos Vaticanos. Museo Pío Cristiano. Foto ©Museos Vaticanos.

“Pensemos a que esfuerzo debe haber hecho Saúl de Tarso, a quien conocemos como San Paulo, judío de ley, cuando en la Primera Carta a los Colosenses, escribió esa frase increíble.  Él, un Judío, escribió que Cristo es la imagen del Dios viviente. Un judío o un musulmán dirían que es una blasfemia. Sin embargo, la Iglesia ha tenido el coraje de seguir esta línea, de elegir representar las verdades de la fe y los episodios del Evangelio con las figuras utilizando los estilos de la época: el naturalismo y el ilusionismo helenístico, el arte de los griegos y de los romanos. Incluso el uso de la iconografía de los antiguos cultos y religiones, así que cuando en los sarcófagos se representa a Daniel en la fosa de los leones, Daniel tiene la apariencia de Hércules, desnudo y ganador, así como lo representaban los escultores de la época.

Y a Cristo se le da la imagen de Febo (Apolo). Es decir, utilizaban los materiales lingüísticos e iconográficos de la vieja cultura y les ponían significados cristianos. Y de esta manera, es que comenzó la historia del arte que nosotros llamamos cristiana, que ha producido todas las formas de arte sucesivas. Si la Iglesia de Roma hubiera tomado la decisión de los musulmanes y los Judíos, es decir, la aniconicidad (tabú contra la representación de imágenes), no hubiera existido la historia del arte. Esto desde el punto de vista de la historia”.

– ¿Qué nos puede decir de la combinación de la cultura y la espiritualidad? “En cuanto a la combinación de la cultura y la espiritualidad hay que decir que esto no es una contradicción, porque la cultura es tal debido a que es siempre espiritual, porque toca lo que no se ve y no se toca, la cultura, el pensamiento, la filosofía,  implica el aspecto del hombre que se relaciona con las cosas invisibles e intocables: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es su destino? Todo esto es espiritual. Por lo tanto, no hay competencia entre cultura y espiritualidad. Lo que nosotros llamamos espiritualidad no es más que una modulación de lo que llamamos cultura”.

– Usted ha dicho que el arte ayuda a las personas a ser ciudadanos…

Agesandro, Atanadoro, Polidoro (di Rodi). Laocoonte. Marmol blanco. 20-40 a.C. Museos Vaticanos. Museo Pío Clementino. Foto ©Musei Vaticani.

La función civil del arte y de los museos: Tome un italiano que ve a Rafael, Miguel Ángel, Botticelli, consigue el orgullo de ser italiano. Lo mismo le ocurre a un alemán cuando ve Dürer o a un español con Velázquez. En otras palabras, el arte es la identidad de un pueblo, como el idioma que hablo. El museo sirve como la escuela para transformar el pueblo en ciudadanos: sirve a dar a los ciudadanos el orgullo de pertenencia, la conciencia de su propia historia. Es por eso, que el museo y luego el arte antiguo es una poderosa herramienta para la educación y, por tanto de la civilización. Este es el papel  civil del arte.

– ¿Cuál es el papel espiritual del arte?

El papel espiritual es la capacidad que tiene el arte en primer lugar para hacer feliz al espectador, por ende, el privilegio del arte es de hacer feliz. Viendo a Rafael, Botticelli, uno es feliz de existir, de tener ojos para ver, un cerebro para recordar, un corazón para emocionarse y es agradecido con Dios por estar allí. Este es el primer papel de arte.

Todo lo que es la emoción ante la belleza de la naturaleza, del arte, ante la conciencia de la vida, delante del conocimiento de otras personas, todo esto es espiritual, y el arte es un vehículo de estas cosas. Si observamos una pintura de Caravaggio, de Picasso, de Van Gogh, incluso si son de otra época, hablan de hombres y mujeres que todavía están vivos, nos dan sentimientos e ideas que son universales. El arte nos conecta con la humanidad y, en este sentido, entonces, es espiritual.

– Como ya nos ha dicho Usted, el arte también tiene una función educativa, ¿cómo es que el hombre de hoy, invadido por la cultura de la imagen, tiene dificultades para dejarse tocar por la belleza del arte?

El prof. Antonio Paolucci, Director de los Museos Vaticanos delante de la “Transfiguración” de Rafael Sanzio. Museos Vaticanos. Pinacoteca. Foto ©Musei Vaticani.

Vivimos en la época más icónica de la historia, nos encontramos inmersos en las im ágenes , no sólo la televisión , sino también la publicidad , la ropa, la corbata que llevamos puesta, todo es un icono . La imagen lo es todo en la civilización moderna. Quizás es este exceso de iconicidad, este tipo de tsunami de las imágenes, así como de información, que nos paraliza de alguna manera. Nos “entontece”, si se me permite usar este término, nos sobrecarga. Por lo tanto, ¿Cuál es nuestra tarea? – y es por eso que tenemos un cerebro – saber elegir, seleccionar las imágenes, así como seleccionamos las informaciones que nos llegan de todos lados.

– A propósito de saber elegir, ¿Cuál es su obra favorita de los Museos del Vaticano? Hay más de una, pero si tuviera que nombrar a una por motivos personales y de estudios es la Transfiguración de Rafael la obra más bella del mundo, una hipérbole. Un cuadro lleno de futuro, que nos hace entender un sinfín de cosas …

– ¿Cómo responde usted a las personas que dicen que el Papa debería vender los tesoros como estos de los Museos Vaticanos para donar el dinero a los pobres?

Si el Papa vendiera las obras de los Museos Vaticanos, el resultado sería que los pobres serían más pobres de lo que son hoy en día, porque las masas que entran en los Museos Vaticanos reciben de la Iglesia la caridad de la belleza, que es la forma de caridad más hermosa que exista. La Iglesia ha recogido para ellos estas obras a través de los siglos. La caridad de la belleza, este es nuestro trabajo y nuestra misión. Es un activo intangible, que no se consume y es para los hombres y mujeres de hoy y para aquellos que deben todavía nacer.

Panoramica de la Capilla Sixtina. Foto ©Musei Vaticani

– ¿Usted se ha reunido con Papa Francisco?

Si, le he dicho “su Santidad venga a ver los Museos Vaticanos” y él me ha respondió “Director sabe, ahora tengo mucho que hacer, pero vendré”.

– La Capilla Sixtina da la bienvenida a 20.000 visitantes por día, con picos de 30.000.
– Usted ha dicho que la Capilla Sixtina es la Summa Theologiae del cristianismo…

Para mí, la Capilla Sixtina es el Catecismo de la Iglesia católica puesto en figuras. La síntesis visible de la doctrina cristiana. Los Papas han querido dar esta función a la Capilla Sixtina, de ser un gran libro ilustrado que narra en imágenes las verdades fundamentales, desde la creación del hombre hasta el Apocalipsis, desde el Antiguo Testamento al Nuevo, la Génesis y los Profetas, todo.

– Benedicto XVI habló de la responsabilidad del arte para transmitir el mensaje cristiano

Para mí es un Papa inolvidable, porque el 31 de octubre de 2012 – en el aniversario del 31 de octubre 1512 cuando el Papa Julio II inauguró la bóveda de la Capilla Sixtina, que Miguel Ángel acababa de terminar – con una gran sensibilidad de intelectual, además de pastor, ha querido recordar ese evento. Benedicto XVI ha repetido la misma función litúrgica celebrada por el Papa Julio II, con los cardenales, los obispos, el Magnificat, cantado en la Capilla Sixtina, y él hizo un hermoso discurso como teólogo, pero también como historiador. Poco antes de su renuncia.

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