Santa Fe Copa Libertadores

Tras la dolorosa eliminación del torneo doméstico frente a Millonarios de Bogotá, Independiente Santa Fe recibió al Inter con la intención de dar el primer golpe en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores de América.

Más de 30.000 personas arribaron al mítico estadio de El Campín para observar el entretenido espectáculo, que empezó con el dominio brasileño. Las triangulaciones entre Eduardo Sasha, Andrés D’Alesandro y Lisandro López parecían ser los argumentos más sólidos para llegar a la red, mientras que los colombianos apostaron a la visión de Omar Pérez, para que envíe pelotazos profundos a las espaldas de los centrales.

En el complemento los de Gustavo Costas salieron con una actitud más agresiva. De todos modos, la velocidad de Wilson Morelo no era suficiente para compensar la falta de precisión en la puntada final. Las ideas cafeteras se desvanecían en los últimos metros y ello favorecía la tarea de Alisson.

Ante la ausencia de creatividad, el balón detenido apareció como herramienta fundamental para quebrar el invicto de la visita. La exquisita pegada del ex enganche de Boca y el cabezazo Dayron Mosquera Chaverra exigieron al joven portero, que en el rebote resultó favorecido por el travesaño.

Unos instantes después la fórmula volvió a generar suspiros en Bogotá. Un córner de Pérez y otro testazo de defensor de Bojayá hicieron temblar al horizontal. Sin dudas, los dueños de casa merecían algo más que el empate parcial.

Otro de los que tuvo la chance para llegar a la conquista deseada fue Yamilson Rivera, quien no logró sorprender a Alisson con su intento cruzado. En cambio, la ocasión de Miguel Borja difícilmente se pueda explicar, dado que después de la pared construida con Omar Pérez, el reemplazante de Morelo quedó frente al arquero, con la pelota picando adentro del área chica… tal vez por querer fusilar a su adversario, el ex Olimpo de Bahía Blanca desperdició su remate por encima del travesaño.

La respuesta de los comandados por Diego Aguirre se basó en la individualidad de Nilmar. Con el aire renovado, el sustituto de Eduardo Sasha corrió más de 40 metros y buscó una definición por encima de la integridad de Andrés Castellanos. Sin embargo, el de Toledo amortiguó la pelota y le dio tiempo a Juan Roa Reyes para que desactive el peligro.

Cuando el cronómetro de Néstor Pitana amenazaba con bajar el telón sin emociones, los de Costas consiguieron festejar el 1 a 0 a través de la fórmula más efectiva: centro de Pérez y cabezazo de Mosquera. Si bien la mínima ventaja no es garantía de nada, en Colombia sueñan con dar el golpe en Porto Alegre y eliminar a uno de los candidatos al título.

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