Recomendaciones de como cuidar la columna

La infancia y adolescencia, la adultez y la madurez predisponen a diferentes afecciones en la columna, y dan cuenta de un estado vertebral que se condice con la edad. Los cuidados en cada etapa demandan la incorporación de ciertos hábitos preventivos y una mayor conciencia del rol de la columna vertebral en la vida cotidiana. Lo ideal es actuar antes de que el dolor se manifieste y afecte las actividades habituales.

La oficina es uno de los espacios en los que las personas pasan gran parte del día ¡y de la vida! y en el que más se daña la columna vertebral. Con el afán de realizar varias tareas en simultáneo casi nadie se sienta de manera adecuada, y lo habitual es permanecer horas en la misma posición sin levantarse ni siquiera a buscar un vaso de agua.

Y lo peor de todo esto es que, muchas veces, ni siquiera es registrado cómo afecta la columna, hasta que se siente algún tipo de dolor. Las “columnas de oficina” son un mal de los tiempos que corren, y uno de los grandes padecimientos de las personas en la etapa más productiva de su vida.

El quiropráctico Marcelo Barroso Griffiths (matrícula 9784) explicó que desde esa disciplina se establecen diferentes fases de deterioro que puede sufrir la columna, con el correr del tiempo. “Sucede que dentro de nuestra columna tenemos un canal vertebral, que contiene nuestra médula espinal, la cual está acompañada de nervios que salen de la columna por pequeños espacios entre las vértebras. Cuando una vértebra se desalinea, si las vértebras se mueven, pueden disminuir el espacio de salida e irritar las raíces nerviosas, generando dolor”, detalló.

Infancia recargada

“Indudablemente, cuando somos niños no poseemos una idea concreta de los cuidados que debemos tener para no terminar siendo afectados en nuestra espalda. Por eso, diariamente, como padres, nos enfrascamos en la cotidiana realidad de insistirle a nuestros hijos sobre la idea de desarrollar mejores hábitos. Uno de los tantos en los que les hacemos hincapié, es en que se sienten derechos”, manifestó el especialista.

Según un estudio realizado en los Estados Unidos, un niño hasta los cinco años de edad tiene aproximadamente unas cinco mil caídas. Entonces, las posibilidades de que se afecte su columna pueden ser muy concretas. Desde esta edad y hasta los doce o catorce años, el control postural debe ser fundamental. Esto se logra con actitudes correctivas, mediante sugerencias concretas como, “sentate derecho” o “no te inclines sobre la computadora para escribir”. Estos llamados de atención deben ser constantes.

En ese sentido, Barroso Griffiths destacó que “un factor importante es controlar el peso de las mochilas, que suelen ser muy molestas para estructuras en desarrollo. También es necesario que realicen actividades de bajo impacto, que no generen demasiada tensión articular. Con todo, debemos comentar que terapéuticamente hablando, a esta edad se hace muy difícil sostener un cuidado postural, ya que los chicos tienden a no valorizar la importancia de su columna”.

Tensiones de juventud

“A medida que avanzamos en edad, surgen otras obligaciones y empezamos a adoptar nuevas actitudes de vida. El trabajo nos exige pasar muchas horas sentados, sin una correcta actitud postural. Lo mismo sucede con el manejo de diferentes dispositivos: celulares, computadoras de escritorio, notebooks, tabletas, etc., que también colaboran para que no le prestemos atención a cómo nos disponemos en el espacio, al manipular estos elementos. Ellos son los responsables de las cervicalgias (dolor cervical), en el trabajo y el estudio”, remarcó el quiropráctico.

Es así que regularmente se observa cómo las personas se inclinan para poder usarlos, lo que genera mucha tensión en la espalda y cuello, y cansa la vista. Además, no suelen cuidarse los apoyos y empiezan los dolores de codos, muñecas y manos.

La actividad física en este tiempo debe ser sostenida, ya que es una forma natural de eliminar las tensiones que se acumulan diariamente. En esta etapa, también son frecuentes los dolores lumbares bajos, como consecuencia de alzar a los niños o al levantar objetos pesados. “El uso de medicación sólo evade el problema, sin eliminarlo. Si no adoptamos un cambio de hábitos ante la vida y no nos hacemos el tiempo para poder cuidarnos, sólo lograremos que la velocidad de nuestras ocupaciones nos haga olvidar de nosotros mismos, provocándonos más dolores y malos funcionamientos corporales”, insistió.

Postura madura

Superados los cincuenta años, el cuerpo empieza a manifestar distintas reacciones: los tejidos ceden, los huesos tienden a perder minerales, y aparecen diferentes afecciones.

Las famosas “osis” toman protagonismo. Artrosis, osteoporosis u osteofitosis es común que aparezcan en la edad madura. Cada una de ellas tiene sus particularidades y provocan, paulatinamente, que se vaya produciendo una pérdida de la movilidad articular.

“Debemos considerar, entonces, la actividad física regular. La natación, el yoga y el stretching son aliados indispensables para que la rigidez que estas patologías generan, no se instalen en nuestro cuerpo de manera permanente”, subrayó Barroso Griffiths.

Por otra parte, es en el movimiento donde el organismo lubrica las articulaciones, y disminuye la pérdida de calcio con todo el beneficio que esto genera. A través del ejercicio puede mejorarse la calidad de vida, porque la inmovilidad provoca todo lo contrario.

El foco en la mujer

Asimismo, la menopausia hace que todos los cambios metabólicos que el cuerpo de la mujer expresa, se manifiesten en una disminución de calcio que debe ser controlada.

Nuevamente el movimiento es aconsejable, ya que enlentece todo este proceso de pérdida y evita la osteoporosis. Hay muchas fuentes de calcio que se pueden encontrar en los alimentos, por ejemplo, en las semillas(como las de sésamo) y en las verduras (como el brócoli).

“Es preciso aclarar que las proteínas de los lácteos acidifican el medio interno, lo que hace que nos dé mayor necesidad de orinar, y así perdemos más calcio. Esto no sucede con los lácteos vegetales, que tienen mejor capacidad de aceptación”, destacó el especialista, e insistió: “Por otro lado, es necesario evitar las fracturas no traumáticas de la columna dorsal y acudir al endocrinólogo para que evalúe la correcta incorporación del calcio en nuestro cuerpo”.

10 hábitos que cuidan la espalda en la oficina

1. Levantarse de la silla y caminar por unos minutos, cada hora.

2. Realizar ejercicios de estiramiento cada vez que lo necesite.

3. Acondicionar la silla para que se adapte a la forma de la columna, y regular su altura.

4. Ubicar la posición del mouse y del teclado, de manera que no se tensionen las manos, brazos, codos y hombros.

5. Acomodar la pantalla de la computadora, para que quede a la altura de los ojos.

6. Encontrar la postura de la espalda adecuada frente a la computadora, y no ubicarse en el borde de la silla.

7. Evitar usar zapatos con mucho taco.

8. Relajar las piernas y ubicarlas de manera cómoda.

9. No sujetar el teléfono con las orejas y el cuello.

10. Evitar cargar peso excesivo, y tener cuidado cuando se agache a levantar algo del piso.

El uso de los móviles daña al cuerpo

Seguramente quien pasa varias horas del día con su smartphone entre manos no sabrá que la cabeza humana pesa alrededor de seis kilos, y que a medida que el cuello se inclina hacia adelante y hacia abajo, el peso en la columna cervical comienza a aumentar.

Así, en un ángulo de 15º, este peso es de alrededor de 12 kilos, a 45º es de 22, y en 60º es de 27. Para hacer una comparación bien gráfica, cargar 27 kilos es equivalente a llevar un niño de 8 años de edad alrededor del cuello, varias horas por día.

¿Dolió imaginarlo? Pues eso es lo que ocurre en el cuerpo tras horas y horas con la cabeza inclinada mirando pantallas. ¡Como para no llegar a la noche con el cuello contracturado!

“Aunque estos sistemas son útiles para comunicarse, generan una adicción informática: se pasa mucho tiempo en posturas inadecuadas, con poca movilidad corporal, lo que conlleva a problemas físicos realmente complejos”, consideró el quiropráctico Marcelo Barroso Griffiths (matrícula 9784), para quien “la pérdida paulatina de la movilidad articular, las contracturas, calambres, dolores de cabeza, en resumen una alteración de la calidad de vida” son las principales consecuencias del uso excesivo de la tecnología.

En una entrevista con la agencia Europa Press, la fisioterapeuta y vicedecana del Colegio de Fisioterapeutas de Catalunya, Mónica Rodríguez, aseguró que cada vez acude más gente a las consultas por las denominadas enfermedades tecnológicas, debido a la utilización inadecuada y prolongada de smartphones, tablets, y demás dispositivos móviles.

“Cuando se maneja de forma equivocada el móvil o la tablet se flexiona la postura cervical y a veces se tuerce la cabeza, se inclina hacia adelante la espalda y aumenta la cifosis dorsal -curvatura de la columna-, hecho que también afecta a los patrones respiratorios”, describió la especialista.

Según Barroso Griffiths, “con el tiempo, esta mala postura bautizada ‘cuello de texto’, que afecta la cabeza, los hombros y los músculos del cuello puede dar lugar a principios de desgaste en la columna vertebral provocando la degeneración e incluso cirugía” y agregó que “asimismo, puede causar otros problemas como la reducción de la capacidad pulmonar de hasta un 30%”.

Es que como la cabeza y el cuello se mueven hacia delante, “se ejerce mucha presión sobre la columna vertebral y esto puede alterar su curvatura original, y a la vez causar cambios en los ligamentos, tendones, músculos, así como en los segmentos óseos”, puntualizó.

“Podemos decir que lo sufren los adictos a la tecnología, porque tiene relación directa con la cantidad de tiempo que las personas pasan con el móvil o cualquier otro dispositivo en la mano, revisando distintos contenidos”, consideró Barroso Griffiths, quien resaltó que “esta postura antinatural puede llegar a alterar la curvatura original de la columna vertebral, evitando que podamos corregirla, en los peores casos”. De este modo, el uso tecnológico en exceso está resultando muy peligroso para el cuerpo humano.

Las consecuencias de mantener la cabeza agachada

Los usuarios de celulares pasan un promedio de dos a cuatro horas por día inclinados, y entre sus actividades principales incluyen leer emails, enviar mensajes de texto o controlar las redes sociales.

Tras asegurar que el dolor de cuello es “la carga que viene con la mirada en un teléfono inteligente”, Barroso Griffiths remarcó que “es tan común que eso suceda a nuestro alrededor, que apenas reparamos en el hecho de que el mundo tiene la cabeza hacia abajo, casi constantemente”.

Si bien es casi imposible evitar que las tecnologías ocasionen ciertos problemas, se puede hacer un esfuerzo para mirar los teléfonos con una columna en posición neutral y evitar pasar muchas horas encorvados, cada día. Si se ubica el dispositivo a la altura de los ojos, no habrá necesidad de doblar el cuello.

Las manos también sufren

Otras de las consecuencias del uso (y abuso) de la tecnología es la tendinitis en la mano e incluso en la muñeca.

Además, el exceso de uso del dedo pulgar a la hora de escribir en el móvil puede comportar estrés articular y generar tenosinovitis de Quervain y rizartrosis del pulgar, “una artrosis muy típica de las mujeres que cosían”. Para sortear estas patologías tecnológicas, la fisioterapeuta española recomendó usar más las notas de voz en vez de enviar siempre mensajes escritos, así como utilizar las dos manos para escribir e intentar situar la muñeca en una posición neutra.

“La tendinitis no es más que la inflamación de la porción terminal del músculo, pero si progresa en su deterioro determina una lesión más severa con desgarro parcial o total agravando desde ya el cuadro, pero antes en su proceso modifica el estilo de vida de las personas con dolores recurrentes, etc”, destacó el quiropráctico.

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