Mauricio Macri prepara un paquete de medidas para frenar la inflación

Marcos Peña leyó en voz alta como si fuera un profesor que entrega las notas de un examen: “María Eugenia Vidal, 70 por ciento de imagen positiva; Mauricio Macri, 68; Gabriela Michetti, 67”. Y así siguió con la lista, que incluso lo abarcaba a él mismo, para reflejar la buena valoración del Gobierno en su primer mes y medio de gestión.

“Estamos en plena luna de miel. El romance con la gente se ve cada vez que salimos a la calle”, sostienen en los despachos de la Casa Rosada. Vidal se sorprendió el jueves, al salir de su oficina del piso 19 del Banco Provincia, en el microcentro porteño: caminó tres cuadras por Florida y demoró media hora. Pero se sabe: la luna de miel de los gobiernos en algún momento se termina.

Y este no avizora un panorama tranquilo: se viene la suba de tarifas, que en algunos casos podría trepar hasta el 300 por ciento; ya arrancó caliente la discusión por las paritarias y muchas agrupaciones sociales podrían multiplicar los piquetes desde marzo, ante la suba de los precios que ocasionó la devaluación de diciembre.Marzo-abril están anotados en rojo en nuestro calendario.

Son los meses en los que definitivamente se pondrá a prueba nuestra administración”, confesaba el jueves en Casa de Gobierno uno de los actores clave del Gabinete. El Presidente estudia un paquete de medidas positivas para apaciguar los costos sociales que trae aparejada la inflación y las posibles focos de protesta. Forma parte de lo que los macristas llaman “estrategia de equilibrios”.

En rigor, no se trata de un plan revelador pero, aun así –suponen los funcionarios–, podría actuar como una suerte de compensación. Las iniciativas tienen que ver con promesas de campaña: baja del impuesto a las Ganancias; ampliación de la Asignación Universal por Hijo para hijos de monotributistas; reducción del IVA a los alimentos de la canasta básica; y aumento del 15% de los jubilados para el primer semestre del año.

La suba a los jubilados está fijada por ley, pero Macri podría emular a Cristina Kirchner y adelantarla él mismo.El Presidente, según encargó antes de iniciar el despegue a la cumbre de Davos, quiere que el paquete de iniciativas pase por el Parlamento. La mayoría de los proyectos serán anunciado por Macri el 1 de marzo, en el inicio de las sesiones ordinarias en el Congreso. “Ya estamos trabajando en eso, no vamos a esperar al discurso formal del 1 de marzo. Mauricio quiere el mayor consenso posible para que las leyes salgan rápido”, dicen en Balcarce 50.

La vicepresidenta Gabriela Michetti y el senador Federico Pinedo, junto al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, son quienes articulan con los legisladores, pero el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se ocupa de seducir a gobernadores y referentes provinciales rebeldes. El objetivo macrista es abrir una grieta en el Frente para la Victoria. Michetti se lo dijo sin vueltas a Miguel Pichetto, el conductor del FPV en el Senado: “Miguel, este es tu momento para despegarte y mostrarte distinto de la locura camporista”.

En el oficialismo hay distintas hipótesis sobre la prolongación de la luna de miel. Los más optimistas opinan que “así como el kirchnerismo fracasó con la campaña del miedo en las elecciones”, también podría fracasar con la estrategia de machacar sobre los supuestos retrocesos políticos de estas semanas. Uno de los hombres clave de la comunicación de Cambiemos lo explica así: “La sociedad está dividida en cuatro cuartos: los fanáticos macristas, los fanáticos kirchneristas, los blandos y los difíciles”.

Estos dos últimos cuartos, sostienen en base a dos encuestas que circulan por los despachos, han dado su visto bueno a la impronta del nuevo Gobierno. Pero la verdadera historia, dicen los más precavidos, comenzaría después del verano.

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