Catequesis jubilar del Papa Francisco: Misericordia y compromiso

“Que este Jubileo pueda ayudarnos a experimentar el compromiso de Dios sobre cada uno de nosotros y, gracias a ello, transformar nuestra vida en un compromiso de misericordia para todos”.

Lo pidió el Papa Francisco al saludar en nuestro idioma a los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro el sábado 20 de febrero para participar en la Audiencia Jubilar. Con la lectura de un pasaje del Nuevo Testamento, tomado de la carta de San Pablo a los Romanos (8, 31a-34) en la que el Apóstol afirma que Dios está con nosotros y que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, el Obispo de Romareflexionó en su catequesis, en pleno tiempo de Cuaresma, sobre la Misericordia y el compromiso.

Refiriéndose al tiempo cuaresmal en el que la Iglesia nos invita a conocer cada vez más al Señor, y a vivir de manera coherente la fe con un estilo de vida que exprese la misericordia del Padre, el Papa Francisco afirmó que se trata de un compromiso que asumimos para ofrecer a los demás el signo concreto de la cercanía de Dios. Por eso – afirmó – comprometerse es aceptar una responsabilidad con alguien, realizándolo con una actitud de fidelidad, dedicación e interés. En una palabra – dijo – es tener buena voluntad y constancia para mejorar la vida.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto del resumen de la catequesis que el Santo Padre Francisco leyó en nuestro idioma:

Queridos Hermanos y hermanas:

El Jubileo de la Misericordia es una oportunidad para profundizar en el misterio de la bondad y el amor de Dios. En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a conocer cada vez más al Señor, y a vivir de manera coherente la fe con un estilo de vida que exprese la misericordia del Padre. Es un compromiso que asumimos para ofrecer a los demás el signo concreto de la cercanía de Dios.

Comprometerse es aceptar una responsabilidad con alguien, cumpliéndolo con una actitud de fidelidad, dedicación e interés; es tener buena voluntad y constancia para mejorar la vida.

Dios se ha comprometido con nosotros. Primero, al crear el mundo y conservarlo, no obstante nosotros nos esforzamos en destruirlo. Pero su compromiso más grande ha sido darnos a Jesús y, en él, se ha comprometido plenamente restituyendo esperanza a los pobres, a cuantos estaban privados de dignidad, a los extranjeros, a los enfermos, a los prisioneros, y a los pecadores, que acogía con bondad. A partir de este amor misericordioso, nosotros podemos y debemos corresponder a su amor llevando a los demás la misericordia de Dios, con un compromiso de vida que sea testimonio de nuestra fe en Cristo.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, así como a los grupos venidos de España y Latinoamérica. Que este Jubileo pueda ayudarnos a experimentar el compromiso de Dios sobre cada uno de nosotros y, gracias a ello, transformar nuestra vida en un compromiso de misericordia para todos. Muchas gracias.

“Misericordia y compromiso de vida son testimonio de nuestra fe en Cristo”

“En Jesús, Dios se ha comprometido completamente para restituir esperanza a los pobres, a cuantos estaban privados de dignidad, a los extranjeros, a los enfermos, a los prisioneros, y a los pecadores que acogía con bondad. En todo esto, Jesús era expresión viviente de la misericordia del Padre”, lo dijo el Papa Francisco en su catequesis de la Audiencia Jubilar de la Misericordia.

En el marco del Año Santo, el Obispo de Roma recordó que “en este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a conocer siempre más al Señor Jesús, y a vivir de manera coherente la fe con estilo de vida que exprese la misericordia del Padre. Es un compromiso que estamos llamados a asumir para ofrecer a cuantos encontramos el signo concreto de la cercanía de Dios”.

Reflexionando sobre el tema del compromiso, el Pontífice explicó que comprometerse “quiere decir que asumo una responsabilidad, una tarea con alguno; y significa también el estilo, la actitud de fidelidad y entrega, de particular atención con el cual llevo adelante esta tarea”. Por ello, cada día nos piden poner empeño en las cosas que hacemos: en la oración, en el trabajo, en el estudio, pero también en el deporte, el las actividades libres. Comprometerse, agregó el Papa, “quiere decir poner nuestra buena voluntad y nuestras fuerzas para mejorar la vida”.

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco recordó que “Dios, también se ha comprometido con nosotros. Su primer compromiso ha sido aquel de crear el mundo, y no obstante nuestros atentados para destruirlo, Él se compromete por mantenerlo vivo. Pero su compromiso más grande ha sido aquel de donarnos a Jesús. En Jesús, Dios se ha comprometido completamente para restituir esperanza a los pobres, a cuantos estaban privados de dignidad, a los extranjeros, a los enfermos, a los prisioneros, y a los pecadores que acogía con bondad. En todo esto, Jesús era expresión viviente de la misericordia del Padre”.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Jubileo de la Misericordia es una verdadera oportunidad para entrar en profundidad dentro del misterio de la bondad y el amor de Dios. En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a conocer siempre más al Señor Jesús, y a vivir de manera coherente la fe con un estilo de vida que exprese la misericordia del Padre. Es un compromiso que estamos llamados a asumir para ofrecer a cuantos encontramos el signo concreto de la cercanía de Dios. Es decir, mi vida, mi actitud, el modo de ir por la vida debe ser un signo concreto de que Dios está cerca de nosotros. Pequeños gestos de amor, de ternura, de cuidado, que hacen pensar que el Señor está con nosotros, está cerca de nosotros. Y así se abre la puerta de la misericordia.

Hoy quisiera detenerme brevemente a reflexionar con ustedes sobre el tema de esta palabra que he dicho: el tema del compromiso. ¿Qué cosa es un compromiso? Y ¿qué cosa significa comprometerse? Cuando me comprometo, quiere decir que asumo una responsabilidad, una tarea con alguno; y significa también el estilo, la actitud de fidelidad y entrega, de particular atención con el cual llevo adelante esta tarea. Cada día nos piden poner empeño en las cosas que hacemos: en la oración, en el trabajo, en el estudio, pero también en el deporte, en las actividades libres … Comprometerse, quiere decir poner nuestra buena voluntad y nuestras fuerzas para mejorar la vida.

Y también Dios se ha comprometido con nosotros. Su primer compromiso ha sido aquel de crear el mundo, y no obstante nuestros atentados para destruirlo – y son tantos –, Él se compromete por mantenerlo vivo. Pero su compromiso más grande ha sido aquel de donarnos a Jesús. ¡Este es el gran compromiso de Dios! Sí, Jesús es justamente el compromiso extremo que Dios ha asumido en favor nuestro. Lo recuerda también San Pablo cuando escribe que Dios «no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros» (Rom 8,32). Y, en virtud de esto, junto a Jesús el Padre nos donará cada cosa de la cual tenemos necesidad.

Y ¿cómo se ha manifestado este compromiso de Dios por nosotros? Es muy fácil verificarlo en el Evangelio. En Jesús, Dios se ha comprometido completamente para restituir esperanza a los pobres, a cuantos estaban privados de dignidad, a los extranjeros, a los enfermos, a los prisioneros, y a los pecadores que acogía con bondad. En todo esto, Jesús era expresión viviente de la misericordia del Padre. Y quisiera referirme a esto: Jesús acogía con bondad a los pecadores. Si nosotros pensamos en modo humano, el pecador sería un enemigo de Jesús, un enemigo de Dios, pero Él se acerca a ellos con bondad, los amaba y cambiaba a ellos el corazón. Todos nosotros somos pecadores: ¡todos! Todos tenesmo delante de Dios alguna culpa. Pero debemos tener confianza: Él se acerca para darnos conforto, la misericordia, el perdón. Es este el compromiso de Dios y para esto ha enviado a Jesús: para acercarnos a nosotros, a todos nosotros y abrir la puerta de su amor, de su corazón, de su misericordia. Y esto es muy bello. ¡Muy bello!

A partir del amor misericordioso con el que Jesús ha expresado el compromiso de Dios, también nosotros podemos y debemos corresponder a su amor con nuestro compromiso. Y esto sobre todo en las situaciones de mayor necesidad, donde hay más sed de esperanza. Pienso – por ejemplo – en nuestro compromiso con las personas abandonadas, con aquellos que cargan pesadas minusvalías, con los enfermos graves, con los moribundos, con los que no son capaces de manifestar reconocimiento…  En todas estas realidades nosotros llevamos la misericordia de Dios a través de un compromiso de vida, que es testimonio de nuestra fe en Cristo. Debemos siempre llevar aquella caricia de Dios – porque Dios nos ha acariciado con su misericordia – llevarla a los demás, a aquellos que tienen necesidad, a aquellos que tienen un sufrimiento en el corazón o están tristes: acercarnos con aquella caricia de Dios, que es la misma que Él ha dado a nosotros.

Que este Jubileo pueda ayudar a nuestra mente y a nuestro corazón a tocar con la mano el compromiso de Dios por cada uno de nosotros, y gracias a esto transformar nuestra vida en un compromiso de misericordia para todos.

(Traducción del italiano: Raúl Cabrera / Renato Martinez – Radio Vaticano)

Papa Francisco: recen por mi Ministerio universal

Comunión del pueblo cristiano con Pedro y la Santa Sede

En la audiencia jubilar del Año Santo de la Misericordia, del sábado que precede la fiesta de la Cátedra de San Pedro, el Papa Francisco hizo hincapié en esta antigua celebración con la que la Iglesia Católica da gracias a Dios por la misión confiada al apóstol Pedro y a sus sucesores, y pidió oraciones por su ministerio petrino:

«El próximo lunes será la fiesta de la Cátedra del Apóstol Pedro, día de especial comunión de los creyentes con el Sucesor de San Pedro y con la Santa Sede. Esta celebración, en este Año Santo, será también jornada jubilar para la Curia Romana, que trabaja cotidianamente al servicio del pueblo cristiano. Los exhorto a perseverar en la oración en favor de mi Ministerio universal y les agradezco vuestro compromiso en la edificación cotidiana de la comunidad eclesial».

Con sus fervientes deseos de que el Jubileo de la Misericordia sea para todos un tiempo de gracia y de renovación espiritual, en especial en el tiempo de Cuaresma,  el Papa Francisco invocó la alegría y la paz del Señor Jesús, con el amparo de María:

«Con la ayuda de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Misericordia, asumamos también nosotros el compromiso de la misericordia

«Al cumplir esta peregrinación jubilar, que Dios los bendiga con un gran coraje para abrazar cotidianamente vuestra cruz y con un vivo anhelo de santidad para iluminar de esperanza la cruz de los otros hermanos. Cuento con vuestras oraciones por mí ¡Buen Camino de Cuaresma!»

Con su cordial bienvenida a los peregrinos de lengua árabe, en particular a los provenientes de Oriente Medio, el Obispo de Roma alentó el testimonio y compromiso cristiano:

«Queridos hermanos y hermanas, Jesús es la expresión del compromiso de Dios con nosotros, correspondamos a su amor y llevemos su misericordia a través de un compromiso de vida que es testimonio de nuestra fe en Cristo»

En sus palabras a los peregrinos polacos, el Papa recordó la invitación de Jesús a Santa Faustina Kowalska, canonizada por San Juan Pablo II, que instituyó que el segundo domingo de Pascua sea para toda la Iglesia el domingo de la Divina Misericordia:

«Santa Faustina en su ‘Diario’ escribió las palabras de Jesús: ‘Hija mía, mira mi corazón misericordioso y haz que su piedad se reproduzca en tu corazón y en tus acciones, de modo que tú misma, que proclamas en el mundo mi misericordia, estés inflamada por ella’ (1688) Hermanos y hermanas, experimentando, en especial durante esta Cuaresma el misterio de la Divina Misericordia, intentemos ser también nosotros misericordiosos con los demás, perdonando las ofensas recibidas. ¡Alabado sea Jesucristo!»

Reiterando su anhelo de «que el Jubileo de la Misericordia sea para todos una oportunidad para redescubrir la importancia de la fe y para difundir en lo cotidiano la belleza del amor de Dios hacia cada hombre», el Papa deseó una vez más que el Jubileo de la Misericordia nos permita comprender el compromiso de Dios hacia cada uno de nosotros y transforme nuestra vida en un compromiso de misericordia hacia todos.

(CdM – RV)

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