El presidente Mauricio Macri se reunió hoy con el Papa Francisco en la biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano, en un encuentro al que el macrismo puso mucha espectativa por la necesidad de recomponer una relación distante en el último tiempo.

Al término de la reunión, que duró 22 minutos, el mandatario argentino le entregó al Sumo Pontífice tres obsequios: una réplica de la Cruz de Matará, un símbolo tallado en madera utililizado en los tiempos de evangelización de la población nativa de nuestras tierras, un poncho y unos doce cds de musica agentina, entre los que se incluyen discos de tango y chamamé.

Los mataraes conformaban una población indígena que habitó los territorios del Chaco y Santiago del Estero. Fueron secuestrados y esclavizados por los conquistadores españoles hacia el año 1584 y hoy se encuentran extinguidos.

A su vez, el Papa le regaló el Medallón del Olivo y la encíclica laudato sí (alabado sea) y comentó que “el olivo representa la unión, y eso es lo que todos queremos”.

El presidente Macri llegó ayer a Roma para entrevistarse con el papa Francisco, en un encuentro pautado a “agenda abierta”, y también con el primer ministro italiano, Matteo Renzi, que recientemente visitó la Argentina.

El Presidente arribó al aeropuerto de Fiumicino, Roma, a las 6.30 (2.30 de la Argentina) en un vuelo comercial de la empresa Alitalia, en compañía de su esposa, Juliana Awada, y se dirigió al Hotel De Russie, ubicado en la zona de Piazza del Popolo.

Por la tarde de este viernes, a las 18.30 (14.30 hora argentina), Macri se reunió en el hotel con el rector de la Universitá di Bologna (la casa de altos estudios más antigua de Europa), Ivano Dionigi.

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