Eurocopa: alemanes y polacos aburrieron a todos

Alemania, campeón del mundo, no pudo hoy con Polonia y empató 0-0 en su segundo partido del Grupo C de la Eurocopa, que marcó su regreso a Saint-Denis tras los atentados del 13 de noviembre.

Si bien dominó el territorio y la posesión, el seleccionado de Joachim Löw se vio sorprendido por una Polonia que registró las ocasiones más claras. Ambos conjuntos, sin embargo, están muy bien posicionados para avanzar a los octavos de final del torneo de Francia la Eurocopa, tras una victoria y una igualdad.

Comparten el primer puesto del grupo, con cuatro unidades cada uno, mientras que Irlanda del Norte suma tres y Ucrania cierra la zona sin puntos.

Diríase que hasta Lewandowski, un polaco hecho en Alemania, representa mejor alguno de los viejos valores teutones. La Mannschaft tiene a una versión del polaco en Mario Gómez, pero empieza en el banquillo. En Saint Denis, fue el recurso final. Con independencia de la diferencia entre el nivel y la forma de ambos, Joachim Löw quiere jugar de otra manera. Como nueve falso apareció Mario Götze, el Iniesta de su Mundial, con Müller a un costado, Draxler al otro y Özil un paso por detrás. En realidad, ninguno dice lo que es, porque la intención es que se muevan sin ofrecer referencias fijas. Si todos lo hicieran como saben y a la vez, sería un escándalo.

A lomos de Kroos

En Saint Denis donde se realiza la Eurocopa, Götze no se acabó de encontrar en su rol. Apareció en los grandes escenarios como el hombre que jugaba detrás del punta, en concreto de Lewandowski, en aquel mágico Borussia Dortmund, quizás el equipo europeo que llegó a desarrollar mejor juego, junto con el Barça. Tuvo la primera en un remate en el inicio, pero su forma de marcar suele ser más sutil. Acabó en el banquillo.

A lomos de Kroos, Alemania marcó el compás del partido, pero lo hizo, en realidad, mientras su rivales quisieron. Los polacos tienen más que un equipo para la espera, sólo necesitan creerlo de verdad. Cuando lo hicieron, quedó al descubierto dónde está el punto débil de Alemania, en el centro de una defensa en la que Löw sacrificó a Mustafi para colocar a Hummels. No está a su mejor nivel. La jerarquía de Lahm en la línea se echa de menos.

La obsesión alemana por Lewandowski ofreció espacios a Grosicki, que, nada más iniciarse el segundo tiempo, centró un balón de gol para Milik. La cabeza no acompañó las intenciones del ‘7’. Tampoco sus pies en una acción posterior, con el paredón de Neuer de frente. No fue su día. El intercambio de golpes también dio opciones a Alemania, en particular a Özil, cuyo disparo lo sacó Fabianski.

La eficiencia de Krychowiak

Defendida pero también empujada por el incombustible Pazdan, la selección que dirige Adam Nawalka se convenció de que era capaz de tutear, y por qué no derrotar, a la campeona mundial. Más enérgica, más directa y con más duelos ganados en las disputas, llegó hasta el área de Neuer, aunque sin inquietarlo más allá de las fallidas ocasiones de Milik. Ya en la segunda mitad, Krychowiak fue ese futbolista productivo del que tanto saben en el Pizjuán.

Polonia nunca podrá hacer cosas que pueden realizar los alemanes, debido a la calidad de sus mediapuntas, pero puede ganar partidos contra los mejores, y más alentada desde la grada como lo estuvo en Saint Denis. Un país tan sufriente como Polonia encuentra en el fútbol una forma de inflamar su autoestima, sobre todo ante Alemania. Entre ambos países han pasado muchas cosas; entre sus selecciones, ayer, no tantas.

En la última fecha de la primera fase de la Eurocopa, Alemania se medirá con Irlanda del Norte, mientras que Polonia lo hará ante Ucrania.

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