Colombia más cerca de la paz

En Colombia, por estas horas, todo parece estar encaminado para que el próximo 26 de septiembre en la ciudad de Cartagena, finalmente, se firme el acuerdo de paz entre el presidente de ese país, Juan Manuel Santos, y el comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Timoleón Jiménez.

Si bien la desconfianza se mantiene en algunos sectores de la comunidad colombiana que cuestionan el punto del acuerdo que establece que los combatientes que confiesen crímenes de lesa humanidad y de guerra ante un tribunal creado para ese fin podrán evitar la cárcel y recibir penas menores, no es menos cierto que el clima de distensión que se respira en las zonas que hasta hace no mucho eran las más conflictivas permite ser optimistas respecto del proceso.

Una señal de ese relajamiento fue la decisión de los integrantes del Secretariado de las FARC, el órgano de conducción de las fuerzas rebeldes, de mostrarse con ropa de civil en la X Conferencia Nacional Guerrillera, que se celebró en un sector selvático del departamento de Caquetá, en el sudoeste del país, algo prácticamente nunca visto en los casi 52 años de enfrentamientos armados. Esta localidad ubicada en el paraje El Diamante, tradicional bastión de la guerrilla, quedará en la historia como el lugar donde los integrantes de las FARC debatieron los alcances del acuerdo de paz, dando paso al comienzo del fin como organización armada. Los observadores del proceso dan por descontado que el acuerdo será aprobado por los 200 delegados de la guerrilla que asistieron al encuentro, y en ese sentido argumentan que el clima de desmilitarización que se vivió en la X Conferencia de la guerrilla así lo confirma. En ese sentido, los corresponsales de distintos medios internacionales que cubrieron la cumbre coincidieron en señalar que se parecía más a un festival de música que a un evento para poner fin a un conflicto armado que dejó un saldo de más de 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y siete millones de desplazados.

Pero si el 26 de septiembre es una fecha clave para el proceso de paz, porque ese día Santos y Timochenko firmarán el documento formal en Cartagena, que será conocido como Acuerdo Final para la Construcción de una Paz Estable y Duradera; no menos importante será el 2 de octubre próximo, fecha en la que se celebrará un plebiscito para que la ciudadanía colombiana exprese su respaldo o rechazo al acuerdo firmado entre el gobierno y las FARC. Según las últimas encuestas, la intención de voto por el Sí aventaja al rechazo, aunque algunos sondeos marcaban un achicamiento de la brecha entre ambas posturas. En este escenario, la alianza gobernante de centroderecha Unidad Nacional intensificó en las últimas horas su campaña por la aprobación del acuerdo, con el respaldo de la izquierda y de partidos independientes; mientras que el partido de derecha Centro Democrático, del expresidente Álvaro Uribe, se mantuvo firme en su rechazo al acuerdo, que considera excesivamente blando con los miembros de las FARC, sobre todo con aquellos que podrían haber cometido delitos de lesa humanidad durante el prolongado conflicto. La desmovilización de los combatientes del movimiento insurgente más antiguo de América latina y el abandono de las armas, así como la conversión de la guerrilla en partido político, son pasos fundamentales para pacificar la sociedad colombiana. Es de esperar que, más allá de las impugnaciones que se presenten al acuerdo entre el gobierno y la guerrilla, el pueblo pueda superar los obstáculos y logre avanzar hacia la paz definitiva para cerrar las heridas de un largo conflicto que dejó profundas heridas entre los colombianos.

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