Mauricio Macri se reunirá con Donald Trump

Mauricio Macri tiene una ventaja clave para enfrentar su primer encuentro oficial con Donald Trump: conoce desde hace dos décadas al presidente de los Estados Unidos y aprovechará esta relación personal para profundizar una agenda bilateral que empezó a construir durante la visita de Barack Obama a la Argentina. Cerca del mediodía de Washington, Macri ingresará a la Casa Blanca para mantener una reunión a solas con Trump y después protagonizar un almuerzo de Estado que servirá para avanzar en una relación diplomática que deberá sortear diferencias respecto a los organismos multilaterales, el peso estratégico de China y el libre comercio.

Macri terminará de ajustar su presentación durante un desayuno de trabajo que compartirá con Marcos Peña, Susana Malcorra, Francisco Cabrera y Fulvio Pompeo en la intimidad de Blair House, una añeja mansión frente a la Casa Blanca que la diplomacia americana asigna a los jefes de Estado en visita oficial. Allí durmieron Carlos Menem y Fernando de la Rúa cuando llegaron al Distrito de Columbia como presidentes de la Argentina.

La intención de Macri es describir a Trump su agenda de gobierno y su intención de reducir los márgenes de pobreza, combatir el narcotráfico y cerrar la división política que fractura a la sociedad desde los tiempos del kirchnerismo. A su vez, el presidente tiene la intención de conocer la mirada de Trump respecto a Venezuela, China, el Mercosur, tres escenarios geopolíticos a los que Macri asigna un papel preponderante en su gestión cotidiana.

El presidente no busca anuncios espectaculares ni condecoraciones oficiales. Su objetivo básico es conocer el pensamiento de Trump, su lógica interna y su agenda de corto plazo. Macri hace una apuesta fuerte por la reunión de la OMC en diciembre, por la cumbre del G20 del 2018 en Argentina y por la posibilidad de ingresar a la OCDE. En este sentido, tras asumir la posición de Trump respecto a los organismos multilaterales, el presidente pretende determinar si Estados Unidos apoyará, será neutro o boicoteará estos esfuerzos internacionales de máximo nivel.

Marcos Peña visitó al jefe de gabinete de Trump. Y Susana Malcorra se entrevistó con el secretario de Comercio de Estados Unidos. Peña y Malcorra podrán informar a Macri, en el desayuno de mañana, que no habrá bolilla negra para las iniciativas multilaterales que prepara Argentina respecto al OCDE, el G20 y la OMC. Un paso importante en la estrategia diplomática del gobierno de Cambiemos.

Venezuela es un asunto regional que el presidente argentino incluirá en su cónclave con Trump. Macri hace una apuesta política en la resolución de este conflicto y las evidencias aparecen a simple vista: Malcorra logró en la OEA una resolución destinada a encontrar una salida democrática al régimen de Nicolás Maduro, y fue la única canciller que participó de las deliberaciones. Malcorra estuvo ahí, contando los votos uno a uno, por decisión personal del presidente.

Macri llegará a la Casa Blanca para encontrarse con un viejo adversario en los negocios inmobiliarios de New York. Ahora son presidentes, y las pujas comerciales y los celos personales quedaron atrás. Macri pretende consolidar su liderazgo regional y Trump necesita un escenario político para demostrar que tiene cierto interés en la región. Beneficio mutuo para los dos, en un escenario global adonde quedan pocas certezas políticas y un simple hecho fortuito puede cambiar para siempre las reglas básicas de la diplomacia mundial.

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