Ni bien nació Chahat Kumar en Punjab, India, no presentaba ninguna anomalía. Era una niña con un peso promedio. Sin embargo, con el correr de las semanas y luego los meses, empezó a engordar. Poco a poco, ante la mirada impávida de sus padres, hasta llegar a cumplir 8 meses con 17 kilos.

Suraj, de 23 años, y Reena, de 21, son los jóvenes padres. No logran resolver el apetito insaciable de la niña. Le deben dar de comer continuamente porque si no, dicen, genera un escándalo, sufre. “Ella no come como un niño normal. Come todo el tiempo. Si no le damos nada para comer, empieza a llorar desesperadamente”, le dijo su madre a The Sun.

Chahat tiene el peso promedio de un niño de 4 años. Disfruta de salir a pasear pero su sobrepeso se convierte en un impedimento. “Llora para salir pero su peso es demasiado y no somos capaces de alzarla. Así que sólo la llevamos a lugares cercanos”, continuó su madre.

Su condición actual la volvió objeto de desvelo en la medicina. ¿Cómo es posible que con solo 8 meses pese 17 kilos? El médico de la familia Vasudev Sharma no logró dar con un diagnóstico certero producto de la dificultad en la toma de las muestras de sangre. La grasa excesiva en su cuerpo es la culpable.

“Este es el primer caso que he visto en mi vida donde el peso de un niño se disparó tanto hasta cuatro a cinco meses después de su nacimiento”, señaló el médico que, a su vez, aseguró que el intento del análisis se repitió varias veces sin éxito. “Lo hemos intentado muchas veces, pero su piel es tan dura que nunca logramos diagnosticar su condición”.

El doctor remarcó que “Chahat come como un niño de 10 años”. La reducción de su dieta diaria es imperiosa. Su peso no deja de aumentar y debe ser controlado. Por eso, les recomendó a los padres que la llevaran a un pediatra que les marque las pautas a seguir. Sin embargo, la familia no tiene el dinero para afrontar el gasto de un especialista.

Mientras la familia busca respuestas, sueña con que su hija deje el sobrepeso atrás, que no sea un impedimento para que desarrolle una infancia feliz. “Queremos que Chahat pueda jugar como los niños normales, que no tenga dificultades en el futuro. Queremos un buen futuro para ella”.

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