Aedes Albifasciatus es el nombre del mosquito invade a los argentinos, aun con bajas temperaturas, a esta altura del año.

Acostumbrados a sufrilos durante los meses de más calor (de diciembre a marzo), lo que llamó la atención a los porteños, bonaerenses y habitantes de distintas provincias es la invasión de mosquitos que hay en la Argentina. Y se habla de este insecto en todo el país, porque es común hallarlo hasta en Tierra del Fuego.

Plazas, parques, jardines, terrazas, cualquier sector está invadido por una nube de mosquitos, conocidos como Aedes Albifasciatus, una de las 30 especies del insecto que habitan en la Argentina. Se trata de una especie conocida como “charquero” y tiene la particularidad de ser resistente a las bajas temperaturas.

“Están adaptados a temperaturas más bajas, como las de este otoño. Y hasta en invierno resisten en forma de huevo, que con un par de días con un poco de calor pueden eclosionar”, explicó el doctor Cristian Di Battista, becario del Conicet e integrante del Instituto de Limnología “Dr. Raúl A. Ringuelet” de La Plata (Ilpla).

Las fuertes y constantes lluvias que provocaron inundaciones en varias zonas de Argentina, además de los estragos a simple vista causados, generaron una invasión de mosquitos muy agresivos, sin hábitos domésticos y que a pesar de estar en época otoñal siguen proliferando. El fenómeno continúa sorprendiendo y despertando la intriga sobre la duración de su molesta presencia.

“Pueden vivir hasta dos semanas, si no es que vuelve a llover como ocurrió en abril”, resaltó el experto, que detalló que este tipo de mosquito forma parte de una de las 30 especies que habitan por estos lares del país, entre las 200 que existen por todo el territorio nacional.

Aunque parte del nombre lo asocie con un mosquito de sumo riesgo, el Aedes Aegypti, ambos tienen marcadas diferencias: este último solo se reproduce en recipientes o algún otro lugar donde se acumulen pequeñas cantidades de agua clara -el Albifasciatus solo en charcos o zanjas- y, lo más importante, no es transmisor del dengue ni de otras patologías como zika, fiebre chikungunya o fiebre amarilla.

El clima húmedo conformó un escenario propicio para que sobrevivieran los huevos, que las hembras dejan en las orillas de las zanjas o bordes de los charcos. Allí persisten hasta salir cuando no llueva y se comience a reducir el nivel de agua. En consecuencia, plazas, parques, jardines, terrazas, cualquier sector porteño está invadido por una nube de estos extraños mosquitos.

Cuidados y prevenciones

-Para prevenir picaduras se recomienda usar prendas con mangas largas y con las piernas cubiertas cuando se está al aire libre.

-Pueden picar a través de la ropa, por lo que es necesario utilizar líquidos repelentes no solo en la piel expuesta, sino también sobre las prendas.

-Colocar telas mosquiteras en aberturas y ventanas.

-Encender espirales y tabletas repelentes dentro de los hogares, especialmente en las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde.

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