De la mano de Messi, Argentina al Mundial

Por él y gracias a él estamos acá. El Dios verdadero nos dio una mano en la altura de Quito, y el Dios del fútbol actual hizo lo que se le ve hacer seguido en Barcelona. ¡¿Qué se te pasó por la cabeza con ese mazazo antes del minuto?! En la fría capital ecuatoriana se sentía más nunca le sensación estar realmente afuera, pero de verdad, como nunca, y más viendo de cerca las caras y los gestos de Mascherano, Otamendi y compañía.

Era jugar con mil kilos de explosivos en la espalda, hasta que por suerte el que explotó fue Messi. Y con ese festejo/enojo fue a buscar la bola adentro del arco para seguir, no había que parar. Y unos minutos después volvió a explotar solito, con esa corrida, ese zapatazo furioso y ese éxtasis en el Atahualpa, con el resto de sus compañeros haciéndole montaña de alegría. Y el show siguió hasta emocionar, haciendo poner la piel de galina en el palco, generando gritos y abrazos hasta de quien se emociona mientras escribe.

El solo se ganó este pasaje heroico, cuando había que ganar y se arrancó torcido en esas jugadas que son de nocaut. Leo se iluminó en la fría noche de Quito con esas ráfagas que lo hacen crack de cracks. Y hasta casi le hace meter el tercero a Di María, el otro que estuvo a la altura con un primer tiempo de alto vuelo. Y en el ST metió esa genialidad, esa vaselina inolvidable. Andá a decirle que la pelota no dobla… Messi es la causa por la que Argentina está en Rusia, ahora hay que armar el equipo.

Hoy es tiempo de venerar a Messi y de soñar con él en el Mundial, sólo por él. No es momento de tanto análisis, de pensar en cómo debe seguir la nueva renovación y la organización, de si tres o cuatro atrás, de quién es es el socio del 10. Para eso hay medio año. Son horas de abrazarse, de gritar “el que no salta, no val Mundial”, de descargarse, de cantar por Leo. Es Mundial.

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