Cáncer de mama: todo lo que tenés que saber para prevenirlo

El cáncer de mama, un tipo de cáncer que afecta principalmente a mujeres de entre 45 y 70 años de edad, es el tumor más frecuente en la mujer. En Argentina puntualmente se detectan entre 15 mil y 20 mil nuevos casos por año (en promedio 2 nuevos casos por hora, según los datos más recientes del Ministerio de Salud).

Se calcula que 1 de cada 8 mujeres que hayan alcanzado la edad de 80 años habrá desarrollado la enfermedad en algún momento de su vida y, al no contar con vacunas que permitan evitar la patología (prevención primaria), la detección precoz es el método preventivo más eficaz para combatirla (prevención secundaria). En el Mes de Sensibilización del Cáncer de Mama, es importante saber que, detectado a tiempo, el de mama es un tipo de cáncer que presenta un elevado nivel de curación.

La doctora María Eugenia Azar (MN 80736), miembro de la Sociedad Argentina de Mastología (SAM) y el Departamento de Mastologia del Instituto Ángel H. Roffo, explicó a Infobae que “en general, el cáncer de mama es asintomático en sus estadios iniciales”. Salvo excepciones, el cáncer de mama no duele ni suele presentar síntomas visibles que alerten del desarrollo de la enfermedad, por eso es clave realizarse controles mamarios anuales para poder detectarlo cuando las posibilidades de curación son mayores.

En Argentina, el Consenso Nacional Inter-Sociedades –que incluye a la SAM y las Sociedades Argentinas de Medicina, Radiología, Cancerología, entre otras- estableció la recomendación de que las mujeres -asintomáticas y sin antecedentes familiares de cáncer de mama- se realicen una mamografía por año a partir de los 40 años, ya que esta herramienta de diagnóstico por imágenes es la más idónea para la detección temprana del cáncer de mama. “Si bien es una enfermedad que afecta más frecuentemente después de los 50 años, las menores de 40 también deben controlarse”.

“La mamografía permite adelantarnos muchos años al diagnóstico del cáncer, ya que podemos detectar el tumor en sus estadios iniciales, antes de que sea palpable o presente algún síntoma”, explicó Azar. “No debe obviarse ni ser reemplazada por la ecografía o el autoexamen, que son estudios complementarios para ayudar a un diagnóstico temprano, pero en ningún caso sustituyen la mamografía”.

Por otro lado, alrededor de la enfermedad circulan muchos mitos que, en lugar de favorecer el cuidado de la salud mamaria y los controles anuales con el mastólogo, llenan de temores a las mujeres y las alejan de la consulta: “No concurrir al médico porque ‘una no se toca nada’ no es aconsejable, por el contrario: la detección precoz consiste, justamente, en detectar el cáncer antes de que sea palpable”.

Si bien es importante el autoexamen para conocer y familiarizarse con cómo lucen las mamas, para poder estar alerta ante cualquier cambio o anomalía, no es la mejor herramienta de diagnóstico precoz dado que cuando un nódulo es palpable es probable que ya no se encuentre en sus estadios iniciales. Así y todo, ante cualquier duda es fundamental una consulta inmediata con el mastólogo, independientemente de la edad y de la fecha de su último control.

Sólo el examen efectuado por un especialista y los estudios pertinentes permitirán un diagnóstico oportuno, en los estadios iniciales del tumor. “El mito de que la mamografía puede provocar cáncer es falso, la dosis de radiación que se recibe es muy baja por lo que no existe ningún riesgo de toxicidad cuando se realizan este estudio”, puntualizó además la experta.

La SAM, entonces, recomienda una mamografía de base a los 35 años en pacientes asintomáticas, y según la especialista, “en pacientes con antecedentes de cáncer de mama los controles deben empezar diez años antes de la edad a la que tuvo el cáncer el familiar”. Y agregó: “Sexo, edad y antecedentes familiares de la enfermedad son factores de riesgo que no podemos evitar, por eso se los llama no modificables, pero existen medidas higiénico-dietéticas que podemos incorporar para reducir el riesgo de cáncer de mama: hacer actividad física regularmente, llevar una alimentación pobre en grasas y bajo contenido de alcohol, y mantenerse con un peso adecuado. Dado que uno de los principales factores de riesgo del cáncer de mama en la postmenopausia es la obesidad, estos hábitos son muy importantes. Por otro lado, si bien el hábito de fumar no está directamente relacionado con el cáncer de mama, se sabe que las fumadoras con cáncer de mama tienen peor pronóstico que las no fumadoras”.

“La buena noticia de todo esto es que, si bien es un cáncer muy frecuente, es cada vez más curable y eso en parte está dado por la detección temprana”, aclaró Azar. “Consultando tempranamente, y haciéndote los controles, las chances de curación son altísimas y las tasas de recurrencia son muy bajas. Así que de nosotros depende. Dejemos el miedo, consultemos, hagámonos los controles pertinentes y entre todos podemos vencer a esta enfermedad”.

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