El psicoanalista Ariel Dyzenchauz reflexionó sobre los vínculos de pareja en el primer Ciclo de Charlas dePsicología Positiva

“Vivimos en una época donde los encuentros y las separaciones son moneda corriente. Las relaciones amorosas son territorio conflictivo, justamente porque en ciertas condiciones el amor y el deseo pueden oponerse. Y aunque todos queremos amor, solemos boicotearnos de diferentes maneras, y ahí es cuando se producen los desencuentros“, planteó el Lic. Ariel Dyzenchauz, ayer por la tarde en el marco de “Cómo volver a querer”, la primera entrega del Ciclo de Charlas de la revista Psicología Positiva.

Dyzenchauz, que además es coordinador de Café Psicoanalítico, un espacio de reflexión sobre temas como la pareja, los duelos y los sueños, debatió junto a otros expertos sobre cómo transformar el dolor en fuerza renovada para salir adelante y, luego de una pérdida o una separación, volver a creer en el amor. “Si los errores se nos repiten, si los desencuentros insisten, si el dolor subsiste, tal vez sea hora de interrogarnos sobre cómo resolver lo que nos pasa”, explicó.

¿Existe el amor para toda la vida? No siempre sucede, pero eso no debería frustrarnos, sino darnos herramientas para que la experiencia nos ayude a forjar vínculos más saludables la próxima vez: “Es fácil descubrir en los seres humanos  la búsqueda de amor y a veces, sin saber cómo,  ese encuentro se produce: nos sentimos los más dichosos y felices, y pensamos que finalmente pudimos encontrar al hombre/ la mujer de nuestra vida. Pero lamentablemente, bastante seguido, también sucede que lo que empezó en forma tan feliz y dichosa termina convirtiéndose en una experiencia dolorosa y frustrante.  Cuando ocurre lo mismo por segunda vez, empecemos a preguntarnos: ¿qué pasó? ¿Por qué terminé odiándolo? Creemos que hay tantas trabas e imposibilidades para que este anhelado encuentro se mantenga en el tiempo que cuando esto sucede parece casi un milagro”.

Desde una mirada práctica y accesible, el especialista aconseja no rendirnos, sino seguir intentándolo: bajar las barreras, luchar contra los miedos al compromiso y a no salir lastimados. Hay que animarse a correr el riesgo que implica volver a amar, teniendo presente que la recompensa realmente vale la pena.

 

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