“Para mí la semilla es vida, es alegría, es el alimento de nuestros hijos…” exclama entusiasta Mercedes Carrizo de la localidad de Medanitos en Fiambalá (Tinogasta), quien desde hace más de diez años organiza junto a los productores locales, la feria de intercambio de semillas y de esa manera mantienen viva las tradiciones de sus antepasados y las semillas nativas. La feria de Medanitos se realiza siempre en el mes de Agosto, como una forma de lucha por la reproducción de la vida a través de la disposición del material genético en manos de las comunidades.  Los primeros encuentros se realizaban con mucho trabajo “caminando solos” hasta que fueron reconocidos y recibieron el acompañamiento de la ONG Be. Pe. e instituciones gubernamentales con el Ministerio de Desarrollo Social, el INTA y la Subsecretaría de Agricultura Familiar, “hoy por hoy me siento muy orgullosa de estar en la decima feria”, reflexionaba Mercedes en el 2011 cuando por primera vez, la feria tuvo carácter de encuentro provincial. Agregando que su expectativa es que siga creciendo y “que llegue a todas aquellas personas que sientan la necesidad de rescatar todas las semillas nativas, del tiempo de nuestros antepasados y también incorporar a la juventud”.

Valeria Mamaní de Chuquisaca comenta que hace cinco años que está participando: “El primer año me he animado a traer semillas, ya el segundo año empecé a multiplicar la semilla y la gente cuando vengo me espera, porque dicen que traigo buena semilla, dicen que mis semillas son muy buenas”. De esta manera los productores se animan a mejorar la semilla tanto para el autoconsumo, como para compartir con otros: “entonces me entusiasmo en hacer engrandecer la semilla, no solo para mí, sino para todos los que estamos en la feria, que vienen de distintos lugares, para toda la gente que viene”, sostiene Valeria.

Entre los feriantes se encuentran productores organizados de distintos puntos de la provincia y el país. Guillermina Flores, de Choya en el departamento Andalgalá comenta su experiencia: “yo pertenezco a un grupo de dulceras, y hace 12 años que estoy luchando porque veía que el membrillo se nos perdía, el durazno, la ciruela… Y me dije: ‘es mi sueño y tengo que lograrlo’ y me agrupé con otras productoras a través de INTA y el Programa Social Agropecuario [actual Subsecretaría de Agricultura Familiar] que nos formó como grupo”. Para estas productoras, el intercambio de conocimientos, de semillas y plantines, ha servido para mejorar el producto, pero también para el enriquecimiento humano.

En cada relato se liga la producción de la semilla con el futuro de los hijos, como garantía de vida plena y subsistencia de las nuevas generaciones, por ello involucran a los niños y jóvenes de la comunidad en el armado de la Feria. Valeria de Chuquisaca trabaja con la ayuda de sus hijos: “ellos me ayudan a etiquetar las bolsitas, ponerle los nombres, intercambiar…”. Santiago, de Fiambalá cuenta que han convocado a “los niños para que vean cómo es el tema, para que vayan preparando para las próximas”, con el mismo fin se invita a las escuelas de la zona.

Con este espíritu, las organizaciones de productores de Catamarca esperan recibir, acoger y compartir sus saberes y productos con quienes lleguen desde los distintos puntos del país a participar de la 2da. Feria Provincial y la 3era. Feria Nacional de Semillas Nativas y Criollas, que se realizará en el Predio Ferial los próximos 17 y 18 de agosto.

Comisión Organizadora Provincial