Fueron dos jornadas intensas en las que se generaron intercambios de productos, a la vieja usanza

Luego de compartir dos jornadas intensas de intercambio de saberes, trueques, talleres, debates y espacios de camaradería, entre otras actividades, ayer levantaron sus puestos los participantes de la 3º Feria Nacional y 2º Provincial de Semillas Nativas y Criollas, con sede en el Predio Ferial Catamarca.
Se trató de un importante acontecimiento socio-económico y cultural por todo lo que abarcó y se puso en juego, desde el rescate de antiguas costumbres, como el trueque, hasta el desarrollo y debates sobre nuevos enfoques teóricos para el sostenimiento de economías de subsistencia.
Según información de los organizadores, alrededor de 2.000 integrantes de agricultoras familiares, campesinos y comunidades de pueblos originarios de todo el país, regresaron ayer a sus respectivos territorios rescatando fundamentalmente los lazos afectivos establecidos, el intercambio de conocimientos y la posibilidad de acceder a semillas y productos de otras regiones.
También se destacó el entusiasmo puesto de manifiesto por los participantes en los talleres en los que se debatieron y reflexionaron problemáticas comunes, como fueron los de “Agua, Tierra y Semilla” y “Comercialización”.
Otro dato importante fue que las delegaciones participantes destacaron la atención, las instalaciones y la organización de esta fiesta popular.
Aunque ayer era muy pronto para realizar evaluaciones a fondo sobre la organización de la feria, lo visto permitió dejar satisfechos a los miembros de la comisión organizadora.
Así lo reflejó Pablo Guzmán, de la Subsecretaría de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura de la Nación, quien le expresó a El Esquiú.com que se superaron las expectativas que se generaron en el tiempo previo de preparación del gran evento.
“En líneas generales podemos decir que en la comisión estamos muy contentos porque tanto trabajo previo se vio reflejado durante estos días. La gente se fue muy contenta. Es un espacio donde siempre se fortalece al sector de la agricultura familiar, es un espacio donde hay mucho intercambio, no sólo de semilla sino también de saberes, de experiencias, de conocimientos, y se van creando redes entre distintas organizaciones”, explicó Guzmán.
El beneplácito expresado por el éxito de la Feria Nacional tiene que ver con que la organización llevó varios meses e involucró a distintos organismos oficiales y no gubernamentales, entre ellos a la mencionada Subsecretaría de Agricultura Familiar, al INTA Pro Huerta, al Gobierno de la Provincia a través del Ministerio de Producción y Desarrollo y de Desarrollo Social, y a organizaciones civiles como La Batea, Carpa Achalay y Bienaventurados los Pobres.
El vocero de la organización también celebró que Catamarca haya sido designada para ser sede de esta feria, y señaló como desafío seguir desarrollando un trabajo continuo que “esté englobado en lo que nosotros venimos trabajando y pregonando, que es en la soberanía alimentaria”.

Productores soberanos

Consultado Guzmán sobre el significado de “soberanía alimentaria”, explicó que “básicamente hace referencia al derecho que tienen los productores, las organizaciones, las comunidades, los países, de determinar sus propias políticas productivas, donde ellos pueden decidir qué producir, cómo, para quién, y donde lo ecológico, lo cultural, lo ambiental y lo económico están incluidos”.
“Entonces –agregó- es el poder que tienen las comunidades para decir para quién producen, cómo lo producen y, después, a quién lo venden. Se fortalece el mercado local primero, si queda se exporta, pero fortalecemos lo nuestro. Y podamos acceder todos a un producto de calidad, y no nos pase que muchas veces vamos a un supermercado, buscamos un producto catamarqueño y no lo encontramos”.
Por otra parte, Guzmán destacó la participación de representantes de todos los departamentos catamarqueños y adelantó que en próxima reunión de la comisión organizadora se establecerá la sede de la próxima feria provincial.
ElEsquiu