El guitarrista, cantante y compositor, uno de los próceres de la música cubana reconocidos a partir del suceso del “Buena Vista Social Club”, actuará el 14 de septiembre en el teatro Coliseo para ofrecer un repertorio que, indicó, “cuanto más viejo mejor”.

“Yo trabajo con el pasado y todo lo que he logrado, hasta algún premio que todavía recibo, se lo debo a él”, se ufanó Ochoa en una entrevista telefónica con Télam desde su casa en La Habana.

A los 66 años, el creador que fue parte protagónica del elenco del “Buena Vista Social Club”, expresó que “yo hago músicas de finales del siglo 18 y principios del 19, la misma música que he hecho siempre porque esos sonidos me han dado todo”.

Acompañado por el Patria, un cuarteto devenido en septeto con el que aborda la tradición sonora de su tierra, Elíades apuntó que “hacemos son, guarachas y boleros tirando al corte tradicional”.

“Esa música cubana, representada por temas como `Guantanamera` o `Lágrimas negras` era conocida y valorada aún antes del `Buena Vista Social Club`”, opinó Ochoa.

Pero el intérprete que compartió aquel proyecto con gigantes como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y Omara Portuondo, entre más, reconoció que aquel trabajo que en los 90 quedó plasmado en un álbum y en un filme de Wim Wenders “nos abrió las puertas del mundo”.

“A partir de ese éxito -abundó- en cualquier lugar se conoce una música cubana que echó raíces y que nos permite salir a tocar con gran éxito por cualquier país del planeta”.

Como un ejemplo de esa tendencia, indicó que “el `Buena Vista…` lo cambió todo. Antes salíamos a tocar un par de veces al año y desde entonces nos permite salir de gira seis o siete veces”.

Al repasar el impacto de aquella irrupción a nivel de la escena cubana, Ochoa subrayó que “si bien siempre la juventud mostró interés hacia las tradiciones musicales cubanas, después de ese éxito internacional no hay agrupación musical en la isla que no incluya canciones tradicionales”.

En el mismo sentido, el músico que a los 14 años se integró al Oriental Quintet, para pasar luego al Septeto Típico e integrarse finalmente en 1978 al prestigioso Cuarteto Patria, informó que “afortunadamente en mi país se oye bastante música cubana y hay muchas agrupaciones, tanto en La Habana y más aún en el Oriente, donde se cultiva nuestra música tradicional”.

De vuelta a una referencia personal, el guitarrista aseguró que su profusa actividad musical y sus permanentes giras son “lo que a mí me hace falta. Si mi quitan eso, me matan”.

Con vistas al concierto que encabezará el 14 de septiembre desde las 21 en la sala sita en Marcelo T. de Alvear 1125, aseguró que “llevo repertorio no para hacer no un concierto sino para pasarme una tarde haciendo canciones sin repetir ninguna”.

Pero el cancionero en vivo obliga a constantes repeticiones porque, como admitió el propio Ochoa, “el público no me permite que no cante `Chan Chan`, `El cuarto de Tula`, “Píntate los labios María`, `Candela`. Eso no falla y es así”.

Además de esos clásicos y de otros hitos con su firma, el artista señaló que “canto dos tangos en tiempo de bolero que son `Volver` y `Sus ojos se cerraron`”.

“Los tangos -consignó- me gustan todos porque tienen algo, esa cosa, ese lamento, pero yo los hago como boleros porque es el lenguaje que domino”.

Al margen del cancionero a abordar, el músico que estableció lazos musicales con Africa a partir de álbumes como «CubAfrica» y «Afrocubismo», confesó que “la verdad es que no sé si el público disfruta más que yo”.