El pasado 22 de agosto y tras soportar por espacio de varios meses las dolencias de una cruel enfermedad, dejó de existir en nuestra ciudad Ramón Lorenzo Ovejero, uno de los grandes del ciclismo catamarqueño.
La noticia impactó fuertemente en quienes supimos admirarlo como deportista y como ser humano. Sus victorias, algunas de ellas inscriptas con letras de oro dentro del historial local, todavía son recordadas por muchos de sus seguidores.
Había nacido el 10 de agosto de 1952 (tenía 60 años recién cumplidos) y emergió a la consideración pública mostrándose como un ciclista poseedor de una enorme fuerza física y anímica, además de sus innatas condiciones para la especialidad.
Formó parte de un gran equipo que por la década del ‘70 tenía el Club Sportivo Villa Cubas, junto a sus compañeros Juan Ahumada, Vicente “Chirulo” Pérez, Luis “Cepillo” Valdez (ya desaparecido), Alejandro Castro y Jesús Varela, que ya veterano había vuelto a la actividad. Se constituyó como uno de los principales protagonistas de cuanta competencia se organizaba en esa época, a nivel local y en otras provincias.
Dentro de su brillante palmarés, merecen destacarse los triunfos obtenidos en el año 1973 en las Seis Vueltas a El Jumeal y la Trepada a El Rodeo en 1974; segundo puesto en la Trepada los años 1975 y 1976; también había sido segundo en El Jumeal en 1972 y fue tercero en una recordada prueba Catamarca-Pomán, corrida en octubre de 1972, librando una épica batalla con Juan Ahumada y Luis “Chumbichano” Vega, por la Quebrada de La Cébila cuando todavía era de tierra.
También fue representante catamarqueño en los Campeonatos Argentinos de Ruta en los años 1974, disputado en Catamarca (obtuvo 26° lugar en medio de 74 participantes) y 1975, disputado en San Juan, máximos galardones obtenidos en base a una formidable fortaleza física, además de numerosos triunfos logrados en numerosas competencias.
Cuando impulsado por la fortaleza de su juventud había elegido como herramienta de trabajo dos ruedas y un par de pedales, le brindó al ciclismo un protagonista de lujo que brilló con claro esplendor, destacándose su gran calidad humana, su respeto por los rivales y los reglamentos, además del aprecio que supo ganarse entre los dirigentes, en los que me incluyo, por carácter alegre y locuaz.
La Subcomisión de Ciclismo del Club Sportivo Villa Cubas viene homenajeando en vida en sus clásicas pruebas Seis Vueltas a El Jumeal o Trepada a El Rodeo a ex ciclistas o dirigentes.
En esta ocasión, el elegido fue Ovejero, decisión tomada cuando estaba con vida, pero lamentablemente, el destino quiso que el homenaje sea post mortem, porque el 22 de agosto de 2012, los pedales se paralizaron, dejaron de sacarse chispas buscando una mejor performance. Y no era para menos, se había ido un grande, uno de sus hijos dilectos, Ramón Lorenzo Ovejero, el “Petiso”.

Reyes Nonato Vega