El ex presidente Fernando de la Rúa apuntó contra Carlos «Chacho» Alvarez, ex funcionarios de su gobierno, el secretario de la CGT Hugo Moyano y el arrepentido Mario Pontaquarto, al continuar su defensa en el juicio por el pago de sobornos en el Senado.

De la Rua consideró que el ex vicepresidente Alvarez «no honró» la amistad que los unió ni el voto popular al renunciar al cargo, con fuertes críticas al ex mandatario, a quien acusó por su falta de compromiso para avanzar en la investigación.

De La Rúa inició así su segundo día declaración indagatoria ante el Tribunal Oral Federal 3 y volvió a negar el pago de los cinco millones de pesos con fondos de la SIDE a senadores justicialistas en abril de 2000, con lo cual volvió a desacreditar los dichos de algunos de los principales testigos de la causa, como Alvarez, su ex jefe de Gabinete Rodolfo Terragno, Moyano y Antonio Cafiero.

Sobre Terragno afirmó que al igual que Alvarez pudo sufrir el «síndrome de la distancia», es decir, la necesidad de alejarse de las sospechas de lo ocurrido que los llevaron a declarar ante la Justicia y cambiar sus dichos varias veces, puntualizó.

«El juez usó profusamente los dichos de Terragno, él cambió declaraciones, era jefe de Gabinete y administraba y controlaba el presupuesto y algo parecido le pasó al vicepresidente», dijo De la Rúa.

Terragno fue quien declaró que se había designado al entonces ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, como único negociador de la reforma y que él quedó excluido del tema.

De La Rúa dijo que hizo eso porque los sindicalistas estaban buscando distintas vías de acceso en el Gobierno para tratar el tema y era necesario centralizarlo.

La declaración de Terragno «arranca desde la intencionalidad cuando dijo que Flamarique había sido designado y él desplazado», agregó.

Y sobre Antonio Cafiero, De La Rúa dijo que se había enojado con él por difundir párrafos de declaraciones suyas en un libro donde aludía a los sobornos y por eso declaró ante la Justicia en el tenor que lo hizo.

«El juez y el fiscal hicieron un manejo abusivo de los hechos y la prueba», concluyó.

«En mi Gobierno hubo gente honesta, nadie robó ni se quedó con nada y los incluyo a ellos, sí hubo falta de ética por haber falseado los hechos. Todos en mi Gobierno actuaron con honestidad e incluyo a Carlos Alvarez, vicepresidente y muy amigo mío, de mi máxima confianza y fue perjudicial para los dos el deterioro de la relación después», se explayó frente a una audiencia en la que destacó la presencia de su hijo Fernando «Aito» de la Rúa, sentado en primera fila entre el público.

En otro tramo, De la Rúa recordó que cuando Alvarez era vicepresidente y presidía la Cámara Alta «leyó el anónimo» que denunció por primera vez el pago de los sobornos y «denuncia por indicación mía a la justicia».

«Después renunció por el contexto político» y repasó que ya había dimitido parte del gabinete del Frepaso.

Además recordó el momento en que ingresó al Gobierno como ministro de Economía Domingo Cavallo.

«Ese día recibo la visita de (Aníbal) Ibarra para proponerme que Alvarez volviera como Jefe de Gabinete durante la gestión Cavallo, no sé si hice bien o mal, es imposible reescribir la historia, pero no me pareció que si se había ido dando un portazo pudiera volver y esto provocó el disgusto de Alvarez, no hubo discrepancias de fondo sino por una cuestión formal», señaló.

Y evaluó que contra lo que imaginaba Alvarez, su renuncia «cayó mal en la sociedad» porque «el hombre público debe cumplir con su deber hasta el final, es elegido para un cargo, no para dar portazos ni cambiar de bandería, la gente reaccionó negativamente ante la renuncia. El no estuvo a la altura en un momento difícil y no honró la amistad que nos unió, además de no cumplir con el voto popular».

Además retomó la línea de defensa según la cual Alvarez formó parte de un «plan» con el entonces jefe de Gabinete del kirchnerismo Alberto Fernández para «hacer aparecer al nuevo Gobierno como encargado de luchar contra la corrupción» y por eso primero «dijo que no había pasado nada en la sesión del Senado que él presidió y luego apareció denunciando a este ex presidente».

En la extensa indagatoria, hasta recordó sin mencionarlo de manera directa el famoso sketch del programa de Marcelo Tinelli donde fue imitado.

«En el marco de la libertad de prensa no restringimos ni la publicidad del Estado ni mandábamos mensaje y hay veces cuando es exceso de libertad pueden abusarse, yo lo sufrí en deterioro de imagen como haber sido imitado más que por ironía con burla. Eso crea incertidumbre en momentos en que la investidura presidencial es tan importante», enfatizó.

Sobre el líder de la CGT fue quien «agitó la idea de la corrupción cuando ni siquiera se había presentado el proyecto de ley en el Congreso», recordó y agregó «decía que la ley no sería aprobada sin prebendas y cuando llega el momento pone el acento de manera enfática».

Al iniciar la indagatoria, De la Rúa mostró planos de su despacho para desmentir dichos de Pontaquarto, sobre una reunión donde se habría dado el visto bueno al pago de los sobornos por parte del entonces Presidente y también gráficos con la evolución de fondos reservados de la SIDE para argumentar que en su gobierno «no hubo variaciones» y no se usaron esos fondos de manera excepcional.

De La Rúa está procesado por el delito de cohecho activo ya que la Justicia consideró que se pagaron los sobornos con fondos entregados por la Secretaría de Inteligencia del Estado presidida entonces por su amigo Fernando de Santibañes, juzgado ahora junto con él y con el ex ministro de Trabajo Flamarique.