El alcalde texano Julián Castro debutó como el primer latino en abrir una Convención Demócrata, apeló al voto hispano y presentó al republicano Mitt Romney como un millonario sin contacto con la realidad.

«Mitt Romney simplemente no lo entiende. Pero Barack Obama sí», dijo Castro, de 37 años, quien inauguró la primera noche de convención transmitiendo su historia y exitosa experiencia como descendiente de hispanos trabajadores, en un claro guiño al cada vez más crucial 8,9% del electorado que representan los latinos.

Nieto de una mexicana que fue mucama, cocinera y niñera para darle a su familia un futuro mejor en Estados Unidos, hijo de una madre que crió a sus dos hijos sola y con un hermano mellizo involucrado también en las altas esferas de la política, Castro se presentó como la encarnación del «sueño americano».

Ante miles de personas, y un día antes de la presentación del ex presidente Bill Clinton en el mismo atrio, el joven funcionario criticó al candidato presidencial Romney y a su candidato a vice, Paul Ryan, como la fórmula que de llegar al poder acabará con la posibilidad de que la clase media alcance ese mismo sueño.

“El presupuesto de Romney-Ryan no sólo recorta la educación pública, recorta la salud, recorta transporte y recorta la formación profesional”, fustigó el alcalde de San Antonio, Texas.

El plan de Romney “no sólo da una paliza a la clase media, la desmantela. Desmantela lo que generaciones construyeron para asegurar que todos puedan entrar y permanecer a la clase media”, insistió ante los presentes en el estadio Time Warner Cable Arena, ubicado en el centro de Charlotte, en Carolina del Norte.

En ese sentido, Castro resaltó que, al contrario de las políticas que impulsa la oposición, Obama, el primer presidente afroamericano de Estados Unidos y otro ejemplo patente de sueño americano realizado, busca brindar más oportunidades de educación, igualdad y desarrollo a todos los estadounidenses.

El discurso del ascendente Castro fue inmediatamente comparado con el que el propio Obama diera ocho años atrás en la convención demócrata de 2004 en Boston, que lo posicionó en el primer plano de la política nacional al ser el encargado de abrir el máximo evento de la escena política en Estados Unidos.

Obama “entiende que cuando invertimos en la gente estamos invirtiendo en nuestra prosperidad compartida. Y que cuando descuidamos esa responsabilidad, ponemos en riesgo nuestra promesa como nación”, señaló Castro, quien fue presentado por su hermano mellizo Joaquín, miembro de la Cámara de Representantes de Texas.

Concientes de que serán aproximadamente 12,2 millones los latinos que el 6 de noviembre votarán para elegir entre Obama y Romney -un 26 por ciento más que en 2008- los demócratas dedicaron gran parte del primer día de la convención a otros invitados y oradores hispanos, además de Castro.

Antes del intendente texano subieron al podio el vice presidente de la asamblea política (caucus) demócrata y representante (diputado) del estado de California, Xavier Becerra, así como los representantes de Texas, Charles Gonzalez, y su par de Nueva York, Nydia Velázquez, entre otros. Un día antes de que los cerca de 4.000 delegados nominen oficialmente al líder de la Casa Blanca como candidato a la reelección, Jessy Mejía, delegada de Maryland, sostuvo que el hecho de que Castro ocupe un lugar tan central “es como un momento de llegada” para los hispanos.

“En este momento es la persona que más nos representa como comunidad: es joven, proviene de una familia trabajadora, un estudiante que se hizo a sí mismo”, señaló a Télam la jóven de 32 años, que además se desempeña como directora de la Comisión en Asuntos Hispanos del gobernador de Maryland, Martin O´Mally.

Para el director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO), Arturo Vargas, ni el partido republicano ni el demócrata lograron aún llegar a los latinos con los mensajes que más les interesan o preocupan.

Para lograr eso, “tienen que desarrollar una campaña que tome en cuenta los asuntos más importantes para los latinos, que siguen siendo la economía, la educación, acceso a la salud médica y también la inmigración”, afirmó en diálogo con Télam.

Una reciente encuesta de la firma Latino Decision reveló que Obama mantiene una amplia ventaja en la preferencia de los votantes hispanos, con un apoyo del 64% contra el 30% que registra Romney, que la semana pasada fue declarado formalmente candidato por la Convención Nacional Republicana.

La inauguración de la Convención Demócrata coincidió con otro día de febril actividad proselitista de Obama, que intenta descontar con apariciones la ventaja cada vez más clara que le lleva Romney en el crucial tema de recaudación de fondos de campaña, aunque los dos están cabeza a cabeza en los sondeos.

De hecho, el portal especializado Político informó que la campaña de Romney recaudó al menos 100 millones de dólares en agosto por tercer mes consecutivo, en otra demostración de un apoyo financiero que no deja de superar al del presidente, hasta abril pasado considerado imbatible.

Camino a la Convención, adonde llegará mañana, Obama cerró una gira por varios estados con un acto en Virginia en el que acusó a los republicanos de querer un retroceso para Estados Unidos y en el que volvió a defenderse de persistentes críticas republicanas sobre el estado del país tras su gestión.

Romney y su partido «nos quieren hacer retroceder», pero ya es hora de «cerrar la brecha entre el Estados Unidos que debería ser y el que es en este momento», dijo Obama ante estudiantes en la localidad de Norfolk.