El 7 de septiembre de 1979 la selección argentina de fútbol juvenil, con Diego Armando Maradona y César Luis Menotti a la cabeza, obtenía su primer título mundial en Japón.

Armando Rodríguez Rocha

El cuadro argentino venció en la final por 3 a1 a la hoy extinta Unión Soviética, que en aquel momento defendía el título logrado dos años antes.

La obtención de título juvenil coincidió en nuestro país con la histórica visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que investigó las denuncias realizadas por organizaciones locales y militantes.

Como ocurriera en el Mundial de 1978, la dictadura militar utilizó la consagración de los juveniles para desviar la atención del trabajo de la Comisióny desestimar las denuncias sobre torturas y desapariciones.

Varios medios de comunicación y figuras del periodismo de entonces se plegaron a la propaganda desplegada por los militares. Durante la visita dela CIDH, el relator José María Muñoz arengó: “Vayamos a la Avenida de Mayo y demostremos a ésos señores que nuestro país no tiene nada que ocultar”.

Muñoz además, hizo esfuerzos por conectar a Menotti y al capitán del seleccionado juvenil, Diego Maradona, con Jorge Rafael Videla y Emilio Massera.

Los locutores Julio Lagos (Radio Mitre) y José Gómez Fuentes (ATC) lanzaron sendas convocatorias a sus audiencias para festejar el campeonato en la Plaza de Mayo.

Por otro lado, también se intentó desalentar a los familiares y víctimas de la Dictadura que aguardaban para formular sus denuncias en la sede de la Organizaciónde los Estados Americanos, direccionando la ruta de los festejos para que se cruzara con la cola de hasta tres cuadras que hacían los denunciantes.

Para la misma época se repartieron obleas con la infame leyenda “Los argentinos somos derechos y humanos”.

En ese contexto se vivió la merecida coronación de una generación dorada del fútbol argentino, que sería protagonista a nivel mundial en los años venideros, y cuyo principal emblema sería Diego Maradona, pero que también contaba con Ramón Díaz, Juan Barbas, Osvaldo Rinaldi y Daniel Calderón.

El camino del título mundial juvenil comenzó con la goleada de Argentina sobre Indonesia por 5 a 0; luego el 1 a 0 a Yugoslavia, y un 4 a 1 con Polonia.

En cuartos de final, los pibes apabullaron a Argelia por 5 a 0, y en semifinales Argentina derrotó 2-0 a Uruguay, en un partido complicado para los de Menotti, que se toparon con un duro rival en el clásico rioplatense.

El 7 de septiembre fue el partido final. Argentina enfrentó a la Unión Soviética y en el comienzo del primer tiempo se encendió la luz de alarma cuando Ponomarev puso en ventaja por1 a 0 a su equipo.

Tras este golpe, el ruso Khachatrian provocó un penal que después ejecutó Hugo Álvez, logrando el empate para Argentina.

Minutos más tarde, Ramón Díaz, tras una espectacular jugada, dio vuelta la historia y colocó el 2 a1 para los de Menotti.

Maradona cerró la gran actuación Argentina con un perfecto tiro libre que puso el 3 a 1 final y dio lugar al festejo.

Los juveniles tuvieron una actuación extraordinaria a lo largo de todo el torneo, deslumbrando al mundo futbolístico por su calidad de juego y por su altísimo rendimiento individual.