A principio de año, el presidente del Tribunal de Cuentas, Mardonio Díaz Martínez se reunió con la Gobernadora de la Provincia, Lucía Corpacci y le prometió jubilarse para dejar así que la primera mandataria designara un nuevo titular del órgano de contralor.
Esa promesa de Díaz Martínez la había realizado en un marco de extrema polémica con el accionar del Tribunal de Cuentas y el debido control que debía realizar al Gobierno del Frente Cívico y Social.
Pasada esa reunión en Casa de Gobierno, el titular del TC inició los trámites administrativos ante la Anses para acogerse al beneficio de la Jubilación.
Pero a pesar de las promesas ante la propia Gobernadora de dejar el cargo para que pueda designar a otra persona, El Esquiú.com pudo corroborar que Díaz Martínez dio marcha atrás con su juramento y no abandonará el cargo que hoy ocupa.
Fuentes de primera línea señalaron que el presidente del Tribunal, patrocinado por su hijo el abogado Guillermo Díaz Martínez, presentó ante la Anses el rechazo para acogerse a la jubilación.
Cuando la novedad llegó a las esferas del oficialismo, el malestar se hizo notar por la ruptura de la promesa de Díaz Martínez, que ante la propia Gobernadora y ante la opinión pública había asegurado que su renuncia “está a disposición de la gobernadora, para que siga gobernando y no haya problemas de institucionalidad”.
La negativa del presidente del TC de jubilarse a pesar de su promesa tiene dos motivos fundamentales. El primero es de índole económico, ya que por su antigüedad y otros ítems, Díaz Martínez percibe como sueldo al día de hoy una suma cercana a los 30.000 pesos. En el caso que se jubile, el titular del órgano de contralor cobrará alrededor de 10.000 pesos.

Otra razón
Pero el otro motivo, por el cual Díaz Martínez se aferra al cargo es por una cuestión netamente política y una demostración de poder hacia el Ejecutivo.
Como se sabe, la persona que ostente el cargo de presidente del Tribunal de Cuentas sólo puede ser removida mediante el proceso del juicio político. Asimismo, la designación de un nuevo presidente requiere el acuerdo del Senado provincial. Por lo tanto, Díaz Martínez es prácticamente inamovible de su cargo.
Ahora habrá que ver cómo sigue la relación entre el TC con la provincia, con este panorama.

Vieja promesa

El viernes 27 de enero, el presidente del TC se reunió con la Gobernadora Lucía Corpacci y con el ministro de Gobierno y Justicia Francisco Gordillo, donde Díaz Martínez le informó a la primera mandataria acerca de su decisión de jubilarse.
También había manifestado que su renuncia estaba a disposición ante las “falsedades” con que se habían manifestado en ese momento en torno al trabajo del organismo bajo su presidencia. Había señalado que iba a entregar el cargo a Corpacci para evitarle inconvenientes y que no hubiera problemas de gobernabilidad

 

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