Le ganó 1-0 en el Monumental con gol de Cahais, de cabeza. El equipo de Almeyda ya suma cinco partidos sin ganar, mientras que el de Zubeldía pudo festejar luego de dos derrotas en fila.

Difícilmente el hincha de river haya imaginado que jugada la octava fecha iba a estar mirando nuevamente la tabla de los promedios. Es que luego de que Racing le haya ganado 1-0 en el Monumental, por un cabezazo de Matías Cahais en la segunda etapa, el equipo de Matías Almeyda ocupa en los promedios uno de los puestos de descenso. Y el nivel de juego, claro está, nada tiene que ver con el del máximo campeón del fútbol argentino, con 33 torneos ganados.

Con el pitazo inicial de Pablo Lunati en el Monumental, River y Racing debían dejar atrás la difícil semana que enfrentaron. Es que tanto el presidente del club local, Daniel Passarella, como el del visitante, Gastón Cogorno, tuvieron que respaldar públicamente a sus DT, Matías Almeyda y Luis Zubeldía, respectivamente. Y por lo visto en la primera mitad de la primera etapa, los nervios de la semana previa se trasladaron al campo de juego, donde las imprecisiones y los desaciertos se hacían moneda corriente. ¿Situaciones de riesgo? No había, ya que para eso cualquiera de los dos equipos debía, al menos, hilvanar tres o cuatro pases seguidos.

Además del bajo nivel del comienzo, River sufrió la baja de Maidana, improvisado lateral derecho. Cuando el ex Boca tuvo que dejar la cancha lesionado, Almeyda hizo ingresar al volante Affranchino. Al lateral derecho de la defensa, el entrenador decidía retrasar al uruguayo Carlos Sánchez.

Entre las escasas aproximaciones, hacia los 25 minutos, apenas si se destacaban dos remates desde afuera del área de Racing. Uno de Zuculini y otro del pibe Vietto, ambos desviados. La primera verdaderamente clara la tuvo River a los 30, cuando un cabezazo de Trezeguet a centro de Carlos Sánchez se fue muy cerca del poste derecho de Sebastián Saja, cuando el arquero ya parecía vencido. A partir del crecimiento del juego de Leonardo Ponzio, el local mejoraba. Si bien el partido parecía crecer algo en emoción, no lo hacía por jugarse bien, sino por incrementarse la intensidad.

Si bien River comenzó mejor la segunda etapa, con un anticipo de cabeza del Funes Mori delantero luego de un centro de Affranchino, su nivel de juego nunca llegó a ser bueno. Al equipo de Almeyda continuó costándole horrores la generación de juego, cosa que no pudo solucionar ni con el ingreso de Lanzini. El caso del volante sirve para mostrar los continuos cambios del DT, que inició el certamen con el enganche como titular y ante Racing volvió al banco de suplentes luego de nos ser ni siquiera tenido en cuenta.

Lo de Racing, más allá de la victoria, no es para brindar con champagbe. El gol del equipo de Zubeldía llegó, una vez más, de pelota parada. Y en esta ocasión el goleador no fue Ortiz, sino su compañero de zaga, el ex Boca Cahais. El zurdo aprovechó un centro de Villar, de tiro libre desde la derecha, para, sin marca, poner el 1-0 definitivo.

Con mucho amor propio y poco fútbol, River buscó, pero jamás encontró. Y en la más clara que tuvo, una espectacular volada del arquero Sebastián Saja le impidió al ingresado Mora poner, de cabeza el 1-1.

Cuando Lunati pitó el final, Racing festejó con todo después de dos derrotas seguidas. Mientras que, en contrapartida, los jugadores de River soportaron los chiflidos y los insultos de sus hinchas. Sin juego asociado, y ya con cinco juegos sin ganar en la mochila, con 9 puntos sobre 24 disputados, la tabla de promedios le trae los peores recuerdos al equipo de Núñez.