Los jugadores, el cuerpo técnico encabezado por Ricardo Caruso Lombardi y el presidente Matías Lammens firmaron la paz de vestuario en una extensa reunión antes de la práctica tras la derrota con Vélez.

El resultado adverso, tercero en ocho fechas del torneo Inicial, disparó nuevas internas en el plantel, crispó al entrenador (cuestionado por la falta de juego) y preocupó a la dirigencia, que no quiere resabios de la gestión anterior de Carlos Abdo.

Lammens asistió esta mañana a la primera práctica semanal en la Ciudad Deportiva y reclamó a los futbolistas que garanticen una buena convivencia.

El pedido obedece a la pelea que protagonizaron los defensores Pablo Alvarado y José Luis Palomino en el entretiempo del partido con Vélez cuando el marcador todavía estaba empatado 1-1.

Antes de la charla con el presidente, los futbolistas hicieron una autocrítica a solas a la que se sumó más tarde Caruso Lombardi, que los había reprendido con fuerza, consumado el último revés en el Nuevo Gasómetro.

«La discusión ya está resuelta. Lo que sucedió entre Alvarado y Palomino no influyó para nuestro juego en el segundo tiempo», comentó el capitán Nicolás Bianchi Arce, aunque -en rigor- el rendimiento del equipo decreció respecto al exhibido en la primera parte.

«Tuvimos una charla entre nosotros y luego con el cuerpo técnico. El grupo está bien. Tenemos que ganar el próximo partido», asumió el defensor después del trabajo.

De esa forma, maquilló la nueva interna de los jugadores que llevó a algunos de ellos, como el delantero Denis Stracqualursi, a pedir «otra actitud» para el futuro.

En ese contexto, Caruso Lombardi deberá revertir la pálida imagen de San Lorenzo en el clásico ante Racing, el sábado en Avellaneda, que puede desestabilizarlo, más allá del respaldo dirigencial.

Antes de la práctica, en diálogo con «La Red», Caruso Lombardi aseguró que el vicepresidente primero de club, Marcelo Tinelli, «no puso plazos» para su continuidad pero reconoció que lo llamó por teléfono para decirle que «estaba preocupado» por el equipo, próximo a la zona de descenso.

«No pensé en dar un paso al costado. Por lo que hablo con los dirigentes, no tengo dudas de nada», aseguró luego de la reunión con los jugadores y el presidente.

Caruso admitió su enojo con los futbolistas, tras la derrota con Vélez, porque «se cayeron con el segundo gol» y responsabilizó a un sector de la prensa por el clima enrarecido.

«Hay gente que ataca todo el tiempo, me la banco, pero se tiene que terminar», reclamó.

San Lorenzo, con 9 puntos sobre 24 posibles en la temporada, jugará ante Racing el sábado a las 20.20 con la urgencia de ganar por primera vez de visitante.

Para el clásico, el DT podrá contar nuevamente con el volante Ignacio Piatti, que aportó un salto de calidad en la victoria sobre Colón de Santa Fe, en la sexta fecha, y luego sufrió una lesión que lo marginó en las derrotas con Newell`s y Vélez.