El cantante español presentará su noveno disco de estudio, La Música No Se Toca, por toda la región, incluida Venezuela, donde decía que “no lo dejaban” cantar

Alejandro Sanz llevará su noveno disco de estudio por casi toda Latinoamérica, incluida Venezuela, lo que parece indicar que los problemas para reservar instalaciones y medios en aquel país son cosas del pasado, al igual que sus invocaciones al presidente Hugo Chávez vía Twitter.

«Ahora nos escribimos y todo», comentó en broma Sanz durante la presentación del álbum La Música No Se Toca, que se publicará el martes 25 de septiembre y cuya gira de presentación comenzará en México en octubre.

Tras el margen para la improvisación que se permitió en Paraíso Express (2009), Sanz ha vuelto a componer más metódicamente, y como resultado de ello surgió un disco ecléctico con resonancias italianas («Cómo decir sin andar diciendo»), baladas al estilo Sanz («No me compares») y un homenaje a la lengua mexicana náhuatl («Camino a casa»), en agradecimiento al país donde compuso la mayor parte de los temas.

Arreglos programados y analógicos y acompañamientos de rock sinfónico en pos de «la emoción» dieron origen a este trabajo de Sanz, que se muestra decidido a mantenerse lejos de batallas políticas y declina con un impetuoso «nunca» un hipotético disco flamenco como intérprete.

La Música No Se Toca es su primer disco para Universal tras veinte años «maravillosos» en Warner, porque -ha argumentado este lunes en rueda de prensa- llegó un punto en el que sentía que había «tocado techo» y necesitaba «nuevas ilusiones».

El título, explica, es una reivindicación de que «la música es algo más que una aplicación de iPhone». Que nadie espere pues una denuncia por la subida del IVA. «Hace tiempo que me resigné a quedarme en mi trinchera, que es donde soy útil, no enfrentándome por ahí», apunta.Ya lo advierte al inicio de su encuentro con los medios -«no soy economista ni político»-, aunque es inevitable que se le pida una reflexión respecto a la actual situación española. «Está fatal y lo que yo quiero con mi música es alegrarle un poco la vida a la gente», ha dicho Sanz, que ha mostrado su deseo de que todo se solucione pronto.

Afirma que en su nuevo disco busca, sobre todo, «la emoción» y una base clásica que se había perdido en sus últimos trabajos, razones que lo llevaron al productor Julio Reyes, que lo ha ayudado a hilar su pop-rock con guiños nostálgicos a los años ochenta («Llamando a la mujer marciana») y ropajes sinfónicos («Se vende»).

Añade que, por su formación y su estilo, al frasear «es imposible» que el flamenco no esté presente en sus discos y confirma que acaba de homenajear a Moraíto Chico en el último disco de José Mercé. Entonces, sólo cabe preguntarle para cuándo un disco más decididamente flamenco.

«Para nunca», dice impulsivamente en una charla con EFE, antes de matizar que «nunca se puede decir nunca», pero que «el flamenco es toda una vida». «Yo puedo componer, porque conozco los palos y desde muy chico lo he estudiado mucho, pero cantarlo no», asegura.

En lo personal ha sido un año especialmente convulso (un nuevo matrimonio, un nuevo hijo, la muerte de su madre…), pero él declina, en principio, convertir su vida privada en canciones. Para EFE confirma que al menos sí habrá en el futuro un tema dedicado a su nuevo vástago. «Cuando un acontecimiento está muy reciente, me siento un poco intimidado para escribir sobre él», aclara.

Sanz, que ejerció de jurado en la primera edición mexicana del concurso de talentos televisivo La Voz, se felicita por el éxito de este formato musical en televisión, que tiene ya una versión española. En cuanto a su evaluación personal como artista, lo tiene claro: «Todavía estoy por escribir la mejor canción y el mejor disco que pueda hacer», opina.

 

Fuente: EFE