Miles de personas volvieron a salir a la calle en 57 ciudades españolas para exigir al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que someta a referendo sus severas políticas económicas de ajuste.

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Las marchas más concurridas fueron las de Madrid, Barcelona, Sevilla, entre otras, donde decenas de miles de manifestantes clamaron por una “huelga general”.

Las protestas tienen lugar tras la aprobación del presupuesto de 2013, que incluye el mayor ajuste de gasto en la historia de la democracia, y mientras el Ejecutivo mantiene la incertidumbre sobre si el solicitará a Europa un rescate soberano.

Poco antes del inicio de las marchas, los líderes de las dos grandes centrales de trabajadores del país Comisiones Obreras (CC.OO) y Unión General de Trabajadores (UGT), Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, aseguraron en Madrid que el presupuesto de Rajoy solo “traerá más recesión y más paro (desempleo)”, a un país que ya cuenta con más de 5 millones de desocupados.

«Si hay huelga general será responsabilidad del Gobierno. Si aceptan convocar el referéndum se abrirá un escenario totalmente distinto. Si no, seguiremos avanzando hacia la huelga general», dijo Toxo en conferencia de prensa.

Según Toxo, el camino elegido por Rajoy puede provocar una “crisis social”, por lo que llamó al presidente a corregir el rumbo ante de que la situación sea “explosiva”.

Por su parte, Méndez sostuvo que el presupuesto del gobierno es “un camino a la perdición” y condena al pueblo español a «mayores sacrificios», y a la vez son inútiles para mejorar la credibilidad económica del país.

Los sindicatos y más de 150 organizaciones sociales que integran la llamada Cumbre Social analizan convocar una huelga general el próximo 14 de noviembre, coincidiendo con el paro general anunciado en Portugal, para coordinar la lucha contra los recortes en el sur de Europa.

Pero antes de anunciar la que puede ser la segunda huelga general desde que Rajoy llegó al poder, los sindicatos y organizaciones sociales intentan mantener vivo el pulso contra el gobierno en las calles, donde confluye el malestar y la indignación contra los recortes en todo el país.

Bajo el lema «Más paro, más recortes, menos protección. ¡Quieren arruinar el país! Hay que impedirlo!», más de 70.000 personas, según los organizadores, marcharon en Madrid.

En la manifestación de la capital, que partió de la Plaza Neptuno y concluyó en la Puerta del Sol, contó principalmente con la participación de trabajadores y empleadores públicos de sectores como la educación, sanidad y servicios sociales, que están afectados directamente por los recortes.

También de políticos de la izquierda parlamentaria y del Partido Socialista (PSOE) se sumaron a la protesta de Madrid. El diputado de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares, quien participó de la marcha de este domingo en Madrid, afirmó que los presupuestos del Ejecutivo “aumentan el sufrimiento social” y “no van reactivar la economía.

“Los ciudadanos tienen toda la razón de no reconocer la legitimidad» del gobierno, tras la «imposición» de los presupuestos”, subrayó.

Hace poco más de una semana, la capital española fue escenario de la mayor agitación social que vivió el país en los últimos meses en rechazo a la política de ajuste y a la clase en el marco de la protesta “25-S. Rodea el Congreso”, iniciativa de los indignados que pretendía rodear el parlamento hasta conseguir la dimisión de Rajoy.

El comunicado leído al finalizar la manifestación de la Cumbre Social mostró su repudio a la “deriva autoritaria que está adoptando el Gobierno”, con la “represión de las manifestaciones”, en referencia a los enfrentamientos entre policías y manifestantes que tuvieron lugar el 25-S y los días siguientes y que dejaron más de 60 heridos y una treintena de detenidos.

El Ministerio de Interior trata de «descalificar cualquier manifestación de rechazo a las políticas del Gobierno convirtiéndolas en un problema de orden público», expresaron los organizadores de la manifestación en un comunicado.

La última gran movilización de los sindicatos y organizaciones sociales de España tuvo lugar el pasado 15 de septiembre tras las vacaciones estivales también en reclamo de un referendo de las políticas de ajuste.

Lejos de rectificar el rumbo, Rajoy, quien se encuentra volcado en las campañas electorales de cara a las elecciones del próximo 21 de octubre en Galicia y el País Vasco, reafirmó en los últimos días su compromiso con la reducción del déficit a través de la implementación de planes de ajuste reclamados por Bruselas.

Rajoy sigue mostrando determinación en la aplicación de las políticas neoliberales de ajuste incluso ante un eventual rescate soberano, que podría decidirse una vez que los socios europeos analicen el presupuesto presentado por España y que vendría acompañado de más recortes.