Los clubes más importantes del país viven cambios constantes con el pasar de las semanas. Sus técnicos, sus grupos y los dirigentes son condenados a la guillotina o perdonados por la obtenicón de un triunfo

La locura que se vive dentro del mundo del fútbol cambió las realidades en los clubes grandes. Lo que parecía que iba a ser el día final de un técnico, se convirtió en el principio de su resurrección. El candidato para pelear el campeonato ahora es un reality show diario donde todos planean estrategias para salvar su cabeza. El equipo que estaba sentenciado al descenso, hoy encontró el buen camino por donde caminar. Algunas circunstancias de un Torneo Inicial donde los cinco grandes son protagonistas.

 

La realidad se dio vuelta y cambió el andar diario de los cinco grandes del fútbol nacional. El extremismo de la pasión y la constante cobertura mediática de la caída de un alfiler reflejaron la actualidad, minuto a minuto, de equipos donde los triunfos se asemejan al aire para respirar. La importancia de un hecho dentro de Boca, River, San Lorenzo, Racing e Independiente toma una trascendencia única, que hacen que un par de palabras sean una sentencia judicial.

River es el último ejemplo de un cambio abrupto. Antes de jugar con Arsenal por la novena fecha, Almeyda había cosechado un total de tres partidos empatados, tres perdidos y dos ganados. Esas cuentas no le cerraban a la gente del “Millonario”, que, sumado al mal juego del equipo, había empezado a pedir por la vuelta de Ramón Díaz. El conjunto del “Pelado” goleó en dos oportunidades consecutivas y la tranquilidad llegó al cuerpo de Almeyda, que parecía tener un final anunciado.

En La Boca se vive una relación conflictiva entre el técnico, los jugadores y los dirigentes. Porque ahora, después de las declaraciones de Angelici donde pidió “transpirar la camiseta”, son tres las patas de una mesa desvencijada que sufre el desgaste del tiempo y la falta de cuidado en su mantenimiento. Riquelme se retiró de Boca pero su nombre sigue presente en el vestuario. Un grupo afín al ex capitán “Xeneize” mantiene su bandera en alto en una guerra fría que tiene a Falcioni como oponente principal.

Boca juega mal, no gana, se le lesionan los jugadores, no logra salir ileso de las internas, tiene un técnico que no ha sabido manejar el grupo y un plantel que parece estar dividido en un momento donde los resultados no se dan. Los conflictos entre los jugadores y el “Emperador” se reiteran con el pasar de los meses y el ciclo de Falcioni parece estar cumplido. Boca empezó como candidato, fue puntero y hoy resiste en el lote de arriba manteniendo el cuarto puesto.

En Boedo el escándalo se hizo presente y Caruso Lombardi dejó ser su técnico. Su equipo no lograba sumar de a tres y su silla lo electrocutó en la décima fecha. Tuvo que entregar el buzo de DT para que llegue otro y prometa trabajo y seriedad. Cuando empezó el torneo, San Lorenzo fue uno de los equipos que más refuerzos adquirieron, pero los resultados no quedaron a la vista y los promedios empezaron a preocupar otra vez.

Lammens y Tinelli arribaron al club después de adelantar las elecciones y prometieron reorganizar lo que Savino y Abdo desordenaron en las gestiones pasadas. El descenso parecía ser parte del pasado luego de jugar la promoción con Instituto, pero los números empezaron a apretar y el “Ciclón” se quedó sin DT, y sumó la preocupación de tener que ganar con urgencia para empezar a sumar.

 

En Avellaneda las realidades también cambiaron. Racing empezó con pinta de candidato por los refuerzos que adquirió, pero, en un principio, no logró pisar firme. Ahora marcha segundo en un campeonato plagado de irregularidades.  La realidad de su vecino es diferente. Lucha por salir de la zona de descenso directo  en la que cayó después de sumar temporadas malas.

 

El “Tolo” Gallego llegó con la premisa de recuperar a un grupo que estaba bajoneado por la sucesión de malos resultados y el descenso incorporado como tema diario. Al técnico le costó dar un golpe de efecto, pero la actualidad de Independiente es mejor que la de hace dos semanas, cuando los hinchas empezaban a pensar que el destino tenía forma de B.

 

Todo cambia constantemente en el fútbol argentino. Cambia y deja sin trabajo a los entrenadores o pone en el centro de las críticas a los jugadores. Cambia y hace del deporte más lindo del mundo una sucesión de hechos banales y esquizofrénicos. Cambia y deja de ser atractivo para pasar a ser muy aburrido.