El presidente y el candidato republicano se cruzaron en varias ocasiones por temas como el recorte de impuestos, la reforma migratoria y el ataque a la embajada en Bengasi, obligando a la moderadora a exigir orden. La producción de petróleo y las relaciones con China también dominaron la agenda

Lejos quedó el tono amable del primer encuentro entre Barack Obama y Mitt Romney durante el encuentro del martes por la noche en la Universidad de Hofstra, en Hempstead, Nueva York.

En varias oportunidades, la periodista de la CNN, Candy Crowley debió elevar su voz para pedir que los dos rivales se calmaran y respetaran el orden y tiempo de respuesta.

El primer cruce fue consecuencia de sus posturas sobre las políticas energéticas. “En cuatro años se produjo más petróleo pero no en tierras federales porque él redujo la mitad de las licencias en tierras y aguas federales. El incremento del 14% sale de la costa del norte, en perforaciones privadas”, señaló Romney quien impedía a Obama detallar sus políticas al respecto.

“¿Quiere que conteste? déjeme contestar”, exclamó visiblemente molesto el mandatario que reconoció que su gobierno quitó a las empresas petroleras los contratos de arrendamiento de tierras estatales porque esperaron 30 años apara usarlas.

El clima se encendió aún más cuando Obama acusó al candidato republicano de prometer que fortalecería la industria estadounidense mientras invierte sus fondos en China.

“¿Usted miró sus fondos de pensión? Usted también invirtió en China”, denunció Romney en otro momento del debate, cuando se le preguntó por sus planes en materia migratoria.

Precisamente este fue otro de los aspecto en los que se los dos aspirantes presidenciales se encontraron con acusaciones cruzadas. La reforma migratoria y la deportación de indocumentados había sido uno de los temas omitidos en el primer debate y fue puesto en discusión en este a partir de la preguntan de una votante.

Tanto Obama como Romney coincidieron en que los Estados Unidos son un país de inmigrantes y destacaron el papel que juegan en la actividad económica y la necesidad de simplificar el ingreso legal de personas.

La discusión se dio en lo que respecta a los indocumentados, que ascienden a casi 12 millones de personas. “Tenemos que detener la inmigración ilegal. Él dijo que en el primer año lo arreglaría pero no lo ha hecho y tuvo dos años el Congreso a su favor. No lo hizo porque su legislación no es para quienes querían venir de forma legal”, señaló el ex gobernador de Massachusetts.

Obama respondió que Romney se niega a ayudar a los jóvenes conocidos como dreamers y recordó que durante la primaria republicana apoyó la ley de Arizona (que permite detenciones en la calle para controlar el status de migración).

“Los republicanos dijeron que no iban a apoyar el Dream Act. Él dijo que la ley de Arizona era un modelo para toda la nación (…) Yo quise corregir el sistema migratorio pero es muy difícil porque los republicanos en el Congreso no quieren apoyar una reforma integral migratorio”, indicó el mandatario.

“¡Yo no estoy a favor de perseguir gente!”, interrumpió Romney.

“Personas de su estado fueron las que ayudaron a diseñar la ley Arizona”, replicó Obama quien señaló que plan “al tratar la reforma como tema de división, como tema político” no se hace lo correcto porque se ignora a quienes ven en Estados Unidos una oportunidad.

La política exterior ligada a la de seguridad nacional también surgió en el debate a partir de la pregunta de un integrante de la tribuna acerca del atentado contra la embajada estadounidense en Bengasi, Libia.

“Nuestros diplomáticos hacen un trabajo difícil en zonas peligrosas. Nadie se preocupa más de su seguridad que yo (…) Vamos a enterarnos de quiénes fueron los que atacaron y los vamos a perseguir”, dijo al respecto Obama, quien asumió la responsabilidad por lo sucedido.

“El gobernador Romney hizo una conferencia de prensa para ganar puntos mientras todo eso estaba sucediendo. Esa no es la forma en que un comandante en jefe opera”, agregó

El candidato republicano se defendió recordando que el mandatario estadounidense y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, demoraron días en confirmar que se había tratado de un ataque terrorista y no de una manifestación. “Me parece perturbador que después del asesinato de un embajador, el presidente vaya a Las Vegas a un acto político en vez de hablar con la gente para explicarle lo sucedido”, opinó.

Es ofensivo que sugiera que Hillary Clinton o que mi gobierno distorsionaron la información con fines políticos”, exclamó Obama quien intentó interrumpir sin éxito a su rival.

Como se esperaba, el recorte impositivo y la declaración de impuestos de Romney fueron una de las cartas a la que apeló el presidente. “Tiene el 98% de la población de rehén porque no quiere firmar la reforma impositiva. Dijo que creía que estaba bien pagar menos impuestos porque eso hace crecer la economía. Ese es el tipo de economía de arriba de abajo y eso no funciona”, indicó.

“Voy a limitar los créditos para todo el mundo. No voy a tener a la clase alta pagando menos. Seguirán pagando el 60% de los impuestos y por ningún motivo voy a aumentar los impuestos a la clase media”, agregó el aspirante republicano.

El mandatario respondió recordando que Romney  “sólo paga el 14% de sus impuestos y muchos de ustedes pagan más, pagan impuestos a las ganancias”. “Lo que  está aquí en juego son dos modelos: o aumenta el déficit de manera extraordinaria o se paga el déficit eliminando las reducciones a los más acaudalados”, señaló.