Este tipo de trajes plenamente presurizados, que soportan temperaturas hasta -68ºC, nunca había sido probado en una caída libre controlada y fue su única protección

Presurizado a 3,5 libras por centímetro cuadrado (equivalentes a la presión atmosférica que se registra a 10.700 metros de altura), el traje que utilizó Félix ayuda a revertir los síntomas de la descompresión.

Fue realizado un prototipo, además de los dos trajes preparados para el deportista, por la compañía David Clark Compañy, encargada de evaluación, testeo y producción de equipamiento de protección para la actividad aérea y aeroespacial desde 1941.

Arriba de los 19.000 metros, el líquido acumulado en los tejidos de su cuerpo pueden convertirse en gas y expandirse peligrosamente, creando una condición conocida como «ebullición». El traje mantuvo la presión alrededor de su cuerpo para prevenir esa expansión.

Basado en los trajes utilizados por pilotos de aviones de reconocimiento de altura, fue adaptado y optimizado para esta verdadera hazaña.

Consta de cuatro capas: la interior es la denominada «capa del confort», desarrollada en una membrana especial muy respirable para evitar el sobrecalentamiento del cuerpo.

Luego tiene una «membrana gaseosa» cuyo objetivo es retener la presión del aire que garantizaba su supervivencia. La tercera capa es la llamada «capa de restricción», que mantiene la forma del traje. Finalmente, la capa exterior era la encargada de protegerlo contra eventuales incendios y temperaturas extremas.

Del tamaño de un disco de hockey, un controlador es el encargado de ajustar automáticamente el nivel de presión a diferentes alturas. Además, una manguera de ventilación matuvo el traje con aire frío o caliente dentro de la cápsula. Durante el largo ascenso, el aire caliente previno el enfriamiento de Felix. Mientras que el aire fresco evitó que transpirara y eso empañara el visor del casco.

Un anillo rotativo es el ecargado de ajustar el traje al casco, y el nexo entre el traje y los guantes era similar. Este tipo de anillos operan fácilmente en condiciones de presurización.

El casco, por su parte, fue realizado con materiales que ayudaron a mantener su peso en 3,6 kilogramos, además de ser completamente resistente a impactos.

El regulador de oxígeno del casco le proporcionó a Felix 100% de oxígeno para respirar proveniente de varias fuentes (una fuente de oxígeno líquido en tierra antes del despegue, el sistema de oxígeno líquido dentro de la cápsula durante el ascenso, y desde un par de cilindros de oxígeno gaseoso de alta presión durante la caída libre).

El casco está equipado con un micrófono y auriculares para contacto con el Control de la Misión. Además, el puerto de hidratación permitió a Felix mantenerse hidratado.