Nacido en Paris en 1840 un día como hoy Rodin presentó grandes cualidades para las artes desde su infancia. Movido por una curiosidad innata e insaciable, el escultor francés se empapó de las imágenes y esculturas de Paris, centro principal de las artes europeas y lugar de reunión de las principales corrientes del siglo XIX.

Sin embargo, a pesar de esto, Rodin también dedicó bastante tiempo a aprender otro tipo de conocimientos como la Anatomía, algo que consiguió plasmar en esculturas y que tuvo su origen en las lecciones ajenas al Arte que recibió en Escuela de Artes Decorativas de París.

Formó parte del taller de Ernest Carrier-Belleuse. Se trataba de un centro muy moderno para su época, más alejado del concepto industria que se implantaría posteriormente, y dedicado a la fabricación de objetos de decoración para la aristocracia francesa.

En 1875, el Renacimiento se hizo visible para sus ojos, un tesoro resplandeciente que evocarán también sus esculturas. Pero será el realismo lo que terminará por afianzar su maestría. ‘La Edad de Bronce’, escultura del artista será el centro de una gran polémica en París.

Poco después, de la mano de las primeras peticiones estatales, el nombre de Auguste Rodin se universalizaría. Llegaría el momento de El Pensador o La puerta del infierno, impresionante obra inconclusa donde el escultor plasmará de una forma novedosa las diatribas existenciales del artista.