El reelecto presidente enfrentará a la prensa en medio del escándalo sexual de la CIA y la amenaza de un «abismo fiscal». El mandatario planea reunirse en los próximos días con legisladores republicanos para negociar los presupuestos para el 2013

El presidente nortamericano es esperado a las 13:30 (hora local) en el salón de ceremonias de la Casa Blanca para responder durante una hora a las preguntas de los periodistas en lo que será su primera conferencia de prensa tras su reelección hace ocho días.

Será la primera rueda de prensa «oficial» de Obama desde el pasado 6 de marzo. En junio, el mandatario realizó una breve conferencia en Los Cabos al término de la cumbre del G20, mientras que en agosto apareció por sorpresa en la sala de prensa de la Casa Blanca y respondió a algunas preguntas de los periodistas, la mayoría enfocadas en su campaña por la reelección, aunque también habló de la situación en Siria y de Afganistán.

Obama se prepara para reanudar las discusiones con el Congreso, donde se mantienen las mismas mayorías previas a los comicios: la Cámara de Representantes sigue dominada por los republicanos y el Senado, por los demócratas.

El presidente quiere negociar antes de que termine el año un plan de lucha contra los déficits para evitar el llamado «fiscal cliff» (abismo fiscal), y la entrada automática en vigor de recortes presupuestarios y aumentos indiscriminados de impuestos desde principios de 2013.

Antes de reunirse el viernes con los líderes parlamentarios de los dos partidos, Obama consulta con diferentes sectores: el martes se reunió con sindicatos y organizaciones de izquierda y hoy a la tarde se reúne con los representantes de grandes empresas.

El viernes pasado el presidente opinó que era indispensable que «los norteamericanos más ricos paguen un poco más de impuestos», aunque lograr que se apruebe un proyecto de ese tipo no será fácil con los republicanos en control de la Cámara baja. 

Pero el caso David Petraeus, general retirado que acaba de dimitir a la cabeza de la CIA por adulterio, también será abordado en la conferencia de prensa, y hasta quizás ocupe la mayor parte de las proyectadas 13 preguntas de la prensa.

El escándalo tomó amplitud con el cuestionamiento del general John Allen, comandante de las fuerzas de la coalición internacional en Afganistán, cuya designación como jefe máximo de la OTAN fue momentáneamente suspendida por Obama el martes.

Allen, que niega cualquier comportamiento indebido, está siendo investigado por mantener «comunicaciones inapropiadas» con una de las mujeres en el centro del escándalo en torno a Petraeus, Jill Kelley, cuya denuncia por las amenazas que habría recibido de la amante del ahora ex director de la CIA provocó la investigación que culminó con su caída.