La joven de 16 años que se fugó de su casa el domingo por la mañana fue encontrada a las 2.30 de la madrugada de ayer en la localidad de Los Altos, tal como anticipó este medio respecto de su posible paradero.
Desde horas tempranas, su familia y amigos se movilizaron hacia la mencionada localidad y ayudaron a la policía a dar con ella, ya que había sido vista en un hospedaje de la zona. En un principio, la joven esquivó a las autoridades policiales, pero al caer la noche pidió ayuda en una casa cercana a la plazoleta local y fue llevada a la comisaría, donde se reencontró con sus padres.
Ya de nuevo en casa y con las aguas calmas, con el permiso de su mamá, El Esquiú.com dialogó con la joven. Fernanda indicó que ahora tiene una nueva perspectiva de la realidad, luego de notar la cantidad de personas que se preocuparon por su situación. “La verdad es que no puedo dejar de pensar en todas las personas que se preocuparon por mí. Cuando entré a mi Facebook y vi la cantidad de cadenas y mensajes pidiéndome que vuelva, hasta de gente desconocida. Hubo folletos con mi foto, todo el día recibí llamados telefónicos y vi las noticias en internet, radios y diarios, es increíble”. La joven aclaró los motivos de su huida y por qué eligió Los Altos para refugiarse. “Estaba muy triste y angustiada, por eso me fui, pensé que sería bueno tomar otros aires o pensar, pero no medí las consecuencias que podía ocasionar, cuando se hizo de noche me dio miedo y tenía mucho frío, así que pedí ayuda […] Quiero disculparme porque preocupé a todos. Me fui ahí porque me acordé que iba de vacaciones cuando mis abuelos vivían y era un lugar tranquilo para pensar”.
“Quiero decirles a todos que no hay nada como el consejo de tus papás, siempre hay que conversar con la familia, no hay mejor lugar para estar, no se guarden las cosas”, aconseja la menor ahora.
Fernanda venía de terminar una relación con otro adolescente y explicó que se sentía muy desilusionada. “Como me dijeron mis papás, me lo tomé muy en serio, venía haciendo las cosas mal y cuando me pusieron límites estaba encaprichada y rebelde. Ellos siempre me dijeron las cosas, pero no los supe escuchar”.
María Oliva, su mamá, resumió el momento. “No comimos, no dormimos, tengo un bebé de dos años y anduve con él en brazos todo el tiempo. Paramos autos, colectivos, fuimos por casas y lugares, lo único que queríamos era encontrarla y que esté bien. Ahora estamos muy felices porque no para de recibir mensajes y muestras de cariño y eso le cambió mucho el ánimo en su momento de angustia”.