Al menos 14 personas murieron por el fuego en una fábrica en el suroeste del país. Un centenar de bomberos llegó rápidamente a la zona para combatir las llamas

Las alarmas automáticas de incendio alertaron a la brigada, que desplegó alrededor de cien bomberos. «El incendio está ahora bajo control», indicó el equipo. Un vocero de la Policía dijo que no había indicios de que el fuego hubiera sido provocado.

 

Además de los muertos, siete personas resultaron heridas en la pequeña población de Titisee-Nüstadt en la Selva Negra.

 

La operación de rescate fue calificada de «dramática» y «complicada» por la naturaleza de los afectados.
El siniestro se produjo por causas por ahora desconocidas en un taller para discapacitados psíquicos y físicos de la organización religiosa humanitaria Cáritas en el que trabajaban hasta 120 personas. Los bomberos señalaron que en el momento del incendio se encontraban allí cerca de un centenar.

Al lugar del hecho, a 40 kilómetros de Friburgo y en el estado federado de Baden-Württemberg, acudieron más de 300 efectivos de los bomberos y sanitarios desde localidades cercanas, los primeros poco después de que se activara la alarma automática.

 

La rápida actuación de los bomberos, que trabajaron con máscaras y equipos de oxígeno, permitió rescatar con vida a numerosos discapacitados y trabajadores del taller del edificio, que se encontraba envuelto en una intensa humareda.

 

«Hemos tenido que actuar con personas que por naturaleza no reaccionan de manera racional», dijo Karl Heinz Schmid, vocero de los bomberos, para explicar la complejidad de la operación de rescate.

 

Añadió que muchos de los discapacitados, algunos de ellos con minusvalías múltiples, reaccionaron con pánico y total desorientación ante el fuergo, que pudo ser controlado unas dos horas después de iniciarse.

 

La policía montó, en el pabellón de una cercana empresa de transportes, una oficina provisional para identificar a todas las personas que se encontraban en el taller en el momento del siniestro.