La escritora argentina Betina González obtuvo el 8vo Premio Tusquets de Editores de Novela con «Las poseídas», enmarcada en la Feria Internacional del libro de Guadalajara, que se celebra anualmente en esa ciudad mexicana.

El jurado compuesto por Almudena Grandes, Juan Gabriel Vásquez, Fernando Aramburu y, en representación de la editorial, Beatriz de Moura, valoró «la destreza con que la autora teje una trama que combina géneros y elementos diversos, la recreación poco complaciente del despertar sexual de la adolescencia y su actitud desafiante ante la herencia de los adultos».

En «La poseídas» se experimenta «una atmósfera de un colegio religioso que acaba convirtiéndose en un trasunto sutil de un país que sale de la dictadura, todo ello contado con una escritura envolvente y original, de altísima calidad literaria», agregaron en el fallo.

Betina González en diálogo con Télam desde Guadalajara dijo que este premio la encuentra «súper feliz. No lo esperaba, para mí es un libro arriesgado y distinto a los anteriores. No pensé que iba a ganar un premio porque corrí muchos riesgos, la novela no es de una narrativa convencional y, por segunda vez, recibo por mis libros palabras elogiosos de escritores que admiro».

«Me quedó grabado lo que dijeron sobre una escritura de altísima calidad literaria. Es un elogio inesperado y generosísimo», agregó González, muy emocionada y sin expectativas previas ante la posibilidad de ganar este premio, creado en 2005.

«Es un gran privilegio y el gran premio para mí, más allá de la publicación y el dinero, es que sean mis colegas y maestros los que evalúan la obra por primera vez», sostuvo contenta y recordó que cuando ganó en 2006 el Premio Clarín de Novela por «Arte menor», los escritores José Saramago y Rosa Montero fueron los que leyeron y distinguieron su trabajo antes que nadie.

«El riesgo de esta novela es que rompe con el realismo tradicional. Me considero una contadora de historias, pero en este trabajo se cuenta una historia con niveles de juego más experimentales como el policial, el gótico del siglo XVIII e historias de los santos de la iglesia católica, juego con el universo del terror y la oscuridad».

González (Buenos Aires, 1972) ya había iniciado esta nueva etapa con el lenguaje «experimental» en algunos de sus cuentos incluidos en el libro de relatos «Juegos de playa» (Premio Fondo Nacional de las Artes 2006), donde asume que rompió sólo «un poco con el realismo más tradicional», señaló la escritora, también doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos.

«Las poseídas» transcurre en los años 80, durante la transición democrática. «Es en una escuela católica para chicas, se puede leer como una novela de iniciación, habla sobre ser chica en esa época, de la pérdida de la inocencia en relación con el mundo adulto y con el contexto político post dictadura», dijo.

Felisa Wilmer es la chica nueva que ingresa en un colegio religioso para niñas en la zona norte de Buenos Aires. Recién llegada de Londres, Felisa se convierte en el centro de atención por su actitud rebelde y su mal comportamiento, rodeada además por el aura «poética» por sus aficiones artísticas, su perfecto inglés y su carácter tan impenetrable como independiente.

Así la ve López, la narradora y protagonista, que no tardará en hacerse amiga suya. Las chicas viven entre las leyendas sobre la historia del colegio y algunos «peligros» más reales. Pero poco a poco López irá descubriendo la historia de Felisa, que vive con su abuela después de la muerte de su madre en un accidente, y de las razones de su comportamiento excéntrico y suicida, como de «poseída» por personas de su entorno.

González admite que trabajó «mucho sobre el lenguaje». De hecho, durante los últimos ocho años, vivió en Estados Unidos, lo que la llevó a repensar el trabajo con la escritura en español.

«Volví a Buenos Aires hace poco pero el estar en un microclima en inglés con otro manejo en español me hizo reflexionar mucho sobre mi trabajo con la lengua, uno se está autotraduciendo todo el tiempo en la vida cotidiana. Tiene un efecto creativo muy positivo», sostuvo.

Ese impacto es el que González rescata en «Las poseídas» que la considera como una novela con un «lenguaje más desojado, simple e universal», algo similar a lo que sucede en su próximo libro, que aún está en proceso.

Actualmente, González es profesora en la Universidad de Buenos Aires, donde trabaja como investigadora en el área de nuevos medios y literatura y enseña escritura creativa y semiótica de los géneros contemporáneos.

Además en 2013 el Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana publicará «La conspiración de la forma», una investigación sobre textos menores del siglo XIX latinoamericano, ganadora del Premio Lozano de la Universidad de Pittsburgh.

En años anteriores, han ganado el Premio Tusquets Editores de Novela «Los ejércitos», (2006) del colombiano Evelio Rosero (2006); «Balas de plata», (2007) del mexicano Élmer Mendoza; «Oscura monótona sangre»,(2009) del argentino Sergio Olguín; «Todo está perdonado» (2010) del español Rafael Reig y «Años lentos», del también español Fernando Aramburu en 2011.