«El olor nauseabundo se está haciendo fuerte», dijo Bernardo, que dirige una división del Ejército encargada de las operaciones de búsqueda y rescate de Valle de Compostela en Mindanao.

El tifón pasó el martes por la sureña isla de Mindanao y las autoridades y el Ejército rescataron hasta esta mañana 546 cadáveres y más de 500 personas siguen desaparecidas, por lo que se espera que la cifra siga aumentando.
«La mitad de los desaparecidos podrían estar muertos», dijo Arturo Uy, gobernador de Valle de Compostela, consignó la agencia DPA.

Sólo una parte de los muertos pudieron ser identificados hasta el momento.

El presidente Benigno Aquino III declaró estado de desastre nacional ante la gravedad de los daños, anunció que liberará fondos para la ayuda y la reconstrucción y reiteró su llamamiento a la ayuda internacional.

Casi 300.000 personas en Mindanao tuvieron que ser evacuadas y más de 10.000 viviendas quedaron destruidas y hay más de cinco millones de damnificados.