Federer, actual número dos en el ranking mundial y considerado por muchos como el mejor tenista de la historia, arribó pasadas las 13 al estadio de Boca y minutos más tarde salió al campo junto a Del Potro, Batistuta, el presidente xeneize, Daniel Angelici, y el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.

Con su habitual simpatía y cordialidad, Federer disfrutó cada instante dentro del césped. Es que desde que se confirmó su visita al país, el suizo hizo público su deseo de visitar el mítico escenario ubicado en el barrio porteño de La Boca.

En el primero de los minipartidos, Federer hizo dupla junto a Del Potro, mientras que del otro lado jugaron Batistuta y el polista Adolfo Cambiasso, en tanto que luego ingresó Sebastián Battaglia.

Macri, que lucía un prolijo traje pero con zapatillas, lo que delataba sus ganas de participar del fútbol-tenis, se quedó con las ganas y debió conformarse con una foto.

Finalizados los dos informales partidos, Federer, Del Potro y Batistuta posaron con las camisetas de Boca que les entregó Angelici. Federer lució felìz la tradicional azul y oro con el número diez y su nombre estampado en el dorso, mientras que el tandilense recibió la casaca nueve, la que hasta hace poco vestía su amigo Martín Palermo.

Fue el último gran gusto que se dio Federer, quizá el único que le faltaba, puesto que apenas arribó al país había probado el asado y los vinos argentinos.

El suizo disputará hoy su segundo y último encuentro exhibición frente a Del Potro, en tanto que luego viajará rumbo a Colombia, donde finalizará su gira sudamericana.