Ortega fue mimado por todos en su partido despedida en Jujuy, pero la espina de no poder despedirse ante un Monumental colmado molesta. «Es cuestión de tiempo», dijo el Burrito, que confía en que se dará más adelante.

Ariel Ortega vivió una noche cargada de emociones. En su Jujuy natal, sus grandes amigos del fútbol y de River lo acompañaron en su partido despedida. Ramón Díaz, Enzo Francescoli y Marcelo Gallardo, entre otros. Todo salió perfecto pero en su interior, una espina sigue clavada…

«La verdad que me encantaría hacer la despedida en el Monumental también», dijo el Burrito después de jugar junto a sus ex compañeros. Aunque confía en que se le dará más adelante. «Es cuestión de tiempo, pero ahora quiero disfrutar de todo esto y de haber podido reencontrarme con ex compañeros de los planteles que formé parte». ¿La tendrá?